
Cannonau Riserva 'Franzisca' Montisci 2022
ArtesanalesEl "Riserva Franzisca" de Montisci es un Cannonau típico, que deja huella por su expresividad territorial. Proviene de viejas vides de 80 años de edad que regalan frutos concentrados y valiosos. El gusto, elegante y persistente, es anticipado por aromas afrutados y especiados, con toques de regaliz y tabaco.
El Cannonau Riserva “Franzisca” es el vino insignia de Giovanni Montisci que el propietario dedica a su esposa Francesca. Se trata de una emotiva expresión de Cannonau de las viejas viñas de Mamoiada, en Barbagia. Barbagia es tierra de antiguas tradiciones y energía casi mística, además de ser uno de los bastiones más autoritativos para la producción de Cannonau. Entre los autores destacados se distingue Giovanni Montisci, ex mecánico que, tras heredar una valiosa pero ya abandonada viña de su suegra, decide cambiar de vida y dedicarse totalmente a la viticultura. Entre replantaciones y recuperaciones de viejísimas viñas en pie, Giovanni logra dar vida a un vino asombroso, del cual él mismo conoce el inmenso potencial tanto que le atribuye el nombre Barrosu (es decir, presumido en dialecto sardo, dado que Giovanni nunca oculta la satisfacción por su criatura). Pocas botellas, verdaderas joyas que tienen el poder de hacernos identificarnos completamente con un lugar.
El Riserva “Franzisca” se produce con uvas Cannonau, provenientes de viñas en pie de más de 80 años. El la creencia de Giovanni siempre ha sido interferir lo menos posible con la asombrosa materia prima de la que dispone, por lo tanto en la viña no se utiliza casi nada excepto un poco de cobre y azufre. En bodega se continúa con fermentaciones alcohólicas espontáneas, muy bajas adiciones de sulfitos y sin que sufra clarificaciones o filtraciones. Se afina durante 2 años en barricas de madera.
El “Franzisca” Cannonau se presenta en la copa con un color rubí. Nariz explosiva e impetuosa, un verdadero viaje por la tierra sarda que nos hace pasear entre el mar, plantas de mirto, fruta deshidratada, algarrobo y mucho más, tanto que un degustador en forma podría encontrar en la copa innumerables descriptores. El sorbo expresa toda la cálida e íntima fuerza de Mamoiada, dotado de un aliento alcohólico interminable que hace resonar el líquido después de la deglución. Incontenible.

