
'Capofoco Vigna Macchiolo' Madrevite 2016
Artesanales
Bodegas en exclusivaEl “Capofoco Vigna Macchiolo” de Madrevite es un Montepulciano intenso y potente, producido de un solo viñedo en la costa del Trasimeno. Un producto territorial realmente interesante, intenso y bebible al mismo tiempo. En nariz se perciben frutos rojos y negros, intrigantes toques balsámicos y notas de vainilla que evocan la maduración en barrica. Un rojo muy profundo, de buena sapidez pero también decididamente vivaz y enérgico al sorbo
El ‘Capofoco Vigna Il Macchiolo’ de la realidad vitícola artesanal Madrevite es un Montepulciano en pureza con una personalidad orgullosa y poderosa. La familia Chiucchiurlotto, al mando de la bodega Madrevite, ha confiado la dirección técnica de las vinificaciones al célebre enólogo toscano Emiliano Falsini, ya consultor de numerosas importantes bodegas del Belpaese. El nombre Madrevite proviene del antiguo artilugio homónimo utilizado por los viticultores umbros de antaño para fijar el usciolo a las barricas llenas de vino, elegido como apelativo de la bodega para simbolizar el vínculo con la tradición.
Madrevite ‘Capofoco Vigna Il Macchiolo’ tiene su origen en uvas Montepulciano provenientes únicamente del viñedo Il Macchiolo, caracterizado por suelos de matriz arcillo-arena y por una exposición al sureste. Las vides, de aproximadamente 20 años de edad, están situadas a una altitud de 320 metros sobre el nivel del mar y se cultivan sin el uso de productos químicos de síntesis, respetando la naturaleza y sus ciclos. Tras la cosecha, los racimos son trasladados a la bodega y vinificados en rojo a través de fermentación alcohólica espontánea con 10 días de maceración en las pieles. La fase de envejecimiento que sigue tiene lugar en barricas de roble francés y se prolonga durante 12 meses hasta el embotellado final.
En la copa, el ‘Capofoco Vigna Il Macchiolo’ de la bodega Madrevite muestra un manto rojo rubí intenso con reflejos violáceos. Vivo y concentrado, el espectro olfativo se articula en aromas de grosella negra, arándano y fresitas, enriquecidos con notas de tinta, descriptores de especias dulces como la vainilla y matices balsámicos. En boca, destaca una estructura poderosa, así como una gran profundidad e intensidad, con una fina trama tánica que acompaña el final ágil y sabroso, de larga persistencia.

