
Cratere Terrazze dell'Etna 2020
El "Cratere" es un vino tinto intenso y corpulento que encierra todo el carácter intenso y cálido del gran volcán. Frutal y floral en nariz, en boca es suave y equilibrado, de buena sapidez y frescura, de gran riqueza y larga persistencia
“Cratere” Terrazze dell'Etna es un tinto que nace en el espléndido territorio del Mongibello y expresa de manera directa y sincera su personalidad. Es el fruto de un ensamblaje creado con un porcentaje de la variedad autóctona Nerello Mascalese, al que se une un pequeño porcentaje de la variedad bordolesa Petit Verdot, que contribuye a conferir al vino cuerpo y estructura. Una combinación inusual, pero particularmente acertada, que permite apreciar el carácter elegante, fresco y mineral de los tintos del Etna. Es un vino joven y fragante, que conquista por su sorbo armonioso y muy equilibrado.
El tinto “Cratere” nace en una joven realidad del territorio etneo, que desde hace unos veinte años cultiva viñas y produce vinos en el volcán. Terrazze dell'Etna se encuentra en la localidad Bocca d’Orzo, en el territorio municipal de Randazzo y produce vinos de rostro armonioso. Las viñas se cultivan en la ladera noroeste del Etna, a una altitud comprendida entre los 650 y 850 metros sobre el nivel del mar, en suelos de matriz volcánica, ricos en sustanciasminerales. El clima fresco, caracterizado por fuertes oscilaciones térmicas, permite recoger racimos maduros y con aromas muy ricos. La fermentación se lleva a cabo con largas maceraciones en las pieles.
El vino “Cratere” Terrazze dell'Etna es un tinto de cuerpo medio, particularmente dúctil en las combinaciones en la mesa. Se combina muy bien con pastas al horno, pastas con ragú de carne, carnes rojas asadas o a la parrilla. A la vista tiene un color rojo rubí brillante con reflejos violáceos juveniles. El cuadro olfativo está dominado por los perfumes florales, de pequeños frutos del bosque, aromas de fruta roja madura, toques de hierbas aromáticas de la macchia mediterránea, de sotobosque, matices balsámicos, raíz de regaliz y grafito. El sorbo es dinámico y vivo, con aromas fragantes y jugosos, sostenidos por una textura tánica elegante y bien integrada al cuerpo del vino. El final es sabroso, fresco y de buena persistencia gustativa.

