
Franciacorta Extra Brut 'Riserva Lucrezia - Etichetta Nera' Castello Bonomi 2008
Perfectos para regalarEl Franciacorta "Cuvée Lucrezia" destaca por su elegancia y complejidad; producido solo en grandes añadas y comercializado después de 10 años de la cosecha. Se obtiene de Pinot Noir y madura durante 70 meses sobre las lías. El bouquet evoca el pan tostado, los cítricos confitados y las hierbas aromáticas. El sorbo es cremoso, rico, complejo y estructurado
El Franciacorta “Lucrezia” es el emblema y el orgullo de Castello Bonomi: un espumoso extra brut de añada basado únicamente en Pinot Nero de gran elegancia, estructura e intensidad, madurado durante casi 6 años sobre las lías y comercializado después de 10 años de la cosecha. Se trata de la etiqueta más premiada de la bodega, una gran excelencia de Franciacorta producida solo en las grandes añadas.
Las uvas de Pinot Nero de las que se obtiene la “Riserva Lucrezia” provienen de las vides más viejas de Castello Bonomi, situadas a 275 metros de altitud en el Monte Orfano, cosechadas manualmente en pequeñas cajas tradicionales. Después de una meticulosa selección de los racimos, las uvas se someten a una suave prensado y el mosto flor se trasiega en parte a contenedores de acero y en parte a pequeñas barricas de madera, donde se lleva a cabo la fermentación y luego un reposo de 8 meses. Posteriormente, el vino obtenido se une y se embotella para la toma de espuma en botella según el Método Clásico. El vino madura sobre las lías en botella durante 70 meses antes de degüelle. Un último afinamiento de 12 meses en bodega después del degüelle, para permitir que el espumoso se estabilice y alcance el equilibrio completo, completa el proceso productivo extremadamente largo y de décadas.
El Franciacorta Extra Brut “Riserva Lucrezia” destaca por elegancia, intensidad y complejidad: a la vista presenta un color dorado brillante, con reflejos cobrizos y un perlage finísimo; el olfato percibe en sucesión un riquísimo pero delicado bouquet de pan tostado, pastelería, flor de naranjo, cítricos confitados, albaricoque, jengibre confitado, miel de castaño, hierbas aromáticas y frutos secos. El sorbo revela una consistencia cremosa, debida a la finísima carbonica unida a tonalidades complejas y envolventes. Un equilibrio de manual en el paladar: salinidad equilibrada, frescura vivaz y retornos aromáticos en sucesión, de matemática coherencia gusto-olfativa.

