
Friulano Livio Felluga 2024
El Friulano de Livio Felluga es un vino blanco proveniente de los Colli Orientali del Friuli, envejecido durante 6 meses en tanques de acero. Se presenta con un color amarillo pálido adornado con fascinantes reflejos verdes, y expresa un bouquet variado y armonioso, entre aromas cítricos, de albaricoque, cedro y bergamota. En boca es suave, delicado y envolvente, con un final persistente y a almendra.
El Friulano de Livio Felluga es la etiqueta de la tradición, dedicada al vino que ha hecho la historia del territorio. Antiguamente conocido con el nombre de Tocai, se produce con la variedad bordelesa Sauvignonasse, importada a Friuli durante el siglo XIX y que ha encontrado en estas tierras el hábitat ideal para expresarse en excelentes niveles cualitativos. El clima suave y ventilado, con veranos casi mediterráneos y los terrenos muy vocacionados, permiten obtener uvas maduras y ricas, que ofrecen un blanco armonioso y suave, particularmente dúctil en las combinaciones en la mesa.
El blanco Friulano nace en una de las bodegas más famosas de la región. Livio Felluga ha contribuido de manera determinante a la valorización de la viticultura friulana, con la intención de producir grandes blancos, intensos, ricos y longevos. Las uvas de Friulano provienen de viñas cultivadas en la espléndida zona de los Colli Orientali, hacia la frontera eslovena, en terrenos compuestos de margas y areniscas de antigua origen oceánico, conocidos en Friuli con el nombre de ponca. La cosecha manual se realiza generalmente en la segunda mitad de septiembre. Los racimos son despalillados y las uvas se maceran en frío durante un breve período, antes de proceder a la prensado suave. El mosto fermenta en cubas de acero inoxidable a temperatura controlada. El vino madura durante seis meses en tanques de acero sobre las lías finas, de modo que adquiera cuerpo y una mayor complejidad aromática.
El vino Friulano de Livio Felluga es una espléndida versión de un gran vino de la tradición popular friulana. Es la botella que nunca podría faltar en la mesa y que ha contribuido a dar a conocer los blancos de este rincón de tierra, situado en el extremo oriental de nuestra península. En la copa se presenta de color amarillo claro con luminosos reflejos dorados. El perfil olfativo es rico e intenso, con aromas de cítricos, matices florales, aromas de fruta de pulpa amarilla, melocotón, albaricoque y suaves toques de fruta tropical. En boca tiene una buena estructura, con un sorbo rico y envolvente, que se extiende armonioso y persistente hacia un final de equilibrada frescura, caracterizado por una agradable nota de almendra.

