
Gattinara Luca Caligaris 2020
ArtesanalesEl Gattinara de Luca Caligaris es un intenso vino tinto a base de Nebbiolo proveniente del Norte de Piemonte, de los típicos suelos volcánicos de esta área. Se afina durante 36 meses en grandes barricas de roble y expresa un perfil organoléptico territorial y tradicionalista, comenzando por el color granate limpio hasta llegar a un bouquet de cerezas, rosas frescas, notas minerales, regaliz y especias. En boca es intenso y bien estructurado, sostenido por taninos elegantes y una amplia frescura.
El Gattinara de Luca Caligaris es un manifiesto de austeridad y profundidad, narrador fiel de una de las zonas donde el Nebbiolo alcanza su apogeo expresivo. ''Un sorbo de Gattinara, siempre que sea verdadero, se entiende. ¡No pido más!" Mario Soldati, inolvidable periodista y escritor, cerraba así uno de sus pasajes más célebres sobre el vino, y podemos afirmar con la debida certeza que si hubiera bebido el de Luca no habría quedado decepcionado. Justo aquí, en el célebre municipio, Luca cultiva poco más de dos hectáreas dedicadas casi en su totalidad al Nebbiolo con algún viñedo de Uva rara, muy lejos de modas o atajos fáciles. Un terroir único en su género, con suelos de origen volcánico ricos en minerales y porfidos, que confieren a los líquidos esa inconfundible mineralidad casi ferrosa. Bueno ya desde ahora, no teme sin embargo afinamientos en bodega incluso bastante largos.
El Gattinara Caligaris se produce con uvas de Nebbiolo en pureza cultivadas en el municipio homónimo, más precisamente en las fracciones de Osso, Castelle y Lurghe. Agricultura dedicada al máximo respeto y al intervencionismo menor posible, que se finaliza en bodega con fermentación alcohólica espontánea en contenedores de acero y maceración en las pieles de aproximadamente 20 días. Se afina durante 36 meses en barricas de roble de 25 hectolitros.
El vino Gattinara Caligaris se presenta en la copa con el típico color granate claro y brillante. Nariz espléndida por cómo une austeridad y definición, nada avara de descriptores: la cereza madura, la regaliz, toques minerales y la rosa canina dibujando un perfil de gran clasicismo y rigor. Sorbo tridimensional, elegantísimo y envolvente, pero sin mostrar nunca los músculos de manera forzada. El final salino arrastra la persistencia del líquido, que siempre se mueve en la perspectiva de una complejidad refinada.

