
MonteRè Vigne dei Boschi 2022
ArtesanalesEl MonteRè es un vino blanco seco de buena intensidad y carácter a base de Albana, vinificado y envejecido en barrica durante 24 meses. De color amarillo dorado, cautiva los sentidos con aromas de flores amarillas, fruta madura y confituras. El sorbo es suave, fresco y envolvente. Vino hecho como antes con métodos artesanales
El MonteRè de Vigne dei Boschi es una espléndida versión de Albana, que se distingue por ser vibrante y marcadamente mineral. Otra interpretación convincente de Paolo y Katia Babini, custodios de diferentes viñedos en Valpiana di Brisighella, Romagna. Lo que sorprende de sus líquidos es la absoluta centración gustativa, que no impide una espontaneidad expresiva constante, respaldada por el serio trabajo en el viñedo, donde se utilizan prácticas biológicas y biodinámicas, y en la bodega donde se procede con fermentaciones espontáneas y largas maceraciones en lo que respecta a los vinos tintos. Albana, Sangiovese, Trebbiano y Pagadebit encuentran en esta pequeña meseta uno de sus lugares de elección y los resultados en botella y en la copa hablan claro: vinos que siempre querríamos en nuestra mesa diaria, también en virtud de su magistral capacidad de acompañar la comida!
El blanco Monterè se obtiene a partir de uvas de Albana en pureza, provenientes de un solo viñedo, llamado Vigna della Rosa, plantado en 1985 en suelo calcáreo. Como todos los vinos de Katia y Paolo, también el Monterè proviene de uvas sanísimas, sin que se utilicen sustancias químicas o de síntesis en el viñedo. Después de la cosecha manual de las uvas y el despalillado de las mismas, comienza la fermentación espontánea que se lleva a cabo en barricas de roble francés de segundo paso, sin que el líquido sufra filtraciones. El afinamiento del líquido se lleva a cabo siempre en barricas de segundo paso durante 24 meses.
El Vigna dei Boschi Monterè se presenta en la copa con un espléndido amarillo dorado intenso. Basta acercarlo a la nariz para que el líquido revele de qué pasta está hecho, sin titubeos ni hesitaciones. Un cuadro de gran complejidad, donde se entrelazan notas de lima, manzana verde y melisa, además de nítidos toques minerales, casi de Riesling. Extremadamente variado, logra sin embargo conservar siempre un aspecto fresco y jovial que también se encuentra en el sorbo. Sin duda el vino tiene cuerpo, pero su materia está aligerada por una dosis importante de frescura, además de mucha sal. Elegancia y porte, para un vino que enfrenta de cara la mesa de todos los días, ¡gratificándola!

