
Nero d'Avola 'Vrucara' Feudo Montoni 2020
Orgánicos y biodinámicosEl Nero d'Avola 'Vrucara' es la etiqueta símbolo de la bodega, obtenida de viejas vides prefiloxéricas únicas en su género. Después de 45 largos meses de crianza sobre lías dentro de barricas de cemento, y un breve contacto entre madera y botella para suavizar su carácter, se erige un líquido de estructura e intensidad, balsámico, de agradable frescura y salinidad.
El tinto siciliano Nero d’Avola “Vrucara” Feudo Montoni es una de esas botellas que, una vez terminadas, no es fácil olvidar. Nace de vides anteriores a la filoxera y cuenta el territorio del que proviene con una riqueza de detalles única: al oler el vino se percibe el mismo aroma balsámico que rodea el viñedo donde crece el Nero d’Avola, traído por los arbustos de “vruca”, hierba que logra aportar los aromas a las uvas que crecen exuberantes entre las hileras. Un gran aplauso se dirige a Feudo Montoni, capaz de describir la excelencia de la enología siciliana a través de etiquetas siempre acertadas.
El “Vrucara” Feudo Montoni es un Nero d’Avola que crece en una parcela – un verdadero “cru” destinado a su cultivo – cuyo nombre se otorga al vino. “Vrucara” proviene de “vruca”, nombre que, en dialecto siciliano, indica aquellos arbustos que, espontáneamente, crecen alrededor del viñedo, con los característicos aromas mentolados que luego se encuentran en el vino, dándole una fuerte impronta territorial. Las vides son aún “pre filossera”, representando por lo tanto un valor añadido para este vino, y crecen con el clásico sistema de vaso. La prensa se realiza con un antiguo prensa y el mosto fermenta en cemento macerando durante 25 días. El afinamiento final se lleva a cabo primero durante 45 meses en tanques de cemento, continúa durante un semestre en barrica y termina con otros 6 meses pasados directamente en vidrio.
Este Nero d’Avola “Vrucara” Feudo Montoni se presenta a la vista con un color rojo rubí concentrado, dotado de buena intensidad. La nariz se abre a un abanico balsámico, del que emergen referencias olfativas afrutadas y toques más especiados, mientras que al final se percibe también un matiz que recuerda el incienso. En boca tiene una excelente estructura, con un sorbo austero e imponente, que entra en el paladar con la elegancia de un vino de clase, en el que frescura y matices aromáticos prolongan un retrogusto muy persistente. Una etiqueta fuertemente territorial e identitaria, ¡para degustar sin dudar!

