
Passerina Santa Barbara 2025
Orgánicos y biodinámicos
Para todos los díasLa Passerina de Santa Barbara es una interpretación clara y decidida de esta variedad típica del territorio marchigiano. Se vinifica solo en tanques de acero para presentar en nariz notas frescas y nítidas de fruta madura, flores de campo, hierbas aromáticas con matices salinos de fondo. El trago es ágil y ligero, una combinación perfecta de frescura y salinidad, con una agradable longitud floral.
El Passerina Santa Barbara es un vino de sabor ligero, que presenta una agradable armonía entre la estructura básica y la componente fresca que persiste en el paladar, de la cual también surge un toque de mineralidad interesante. Una botella joven, elaborada solo en acero, que se recomienda beber ahora para disfrutar plenamente de su jugosidad y crujiente. Justo gracias a esta fluidez evidente es una etiqueta que siempre es un placer encontrar en la mesa, donde acompaña diversas recetas de la cocina mediterránea.
Este Passerina Santa Barbara nace de viñedos situados a unos 200 metros sobre el nivel del mar, expuestos hacia el norte y el oeste. Nos encontramos dentro de un terroir caracterizado por un subsuelo arcilloso de textura media, en el que las vides crecen con el sistema de cordón speronato. Después de la cosecha manual, los racimos son despalillados y las uvas seleccionadas se envían a la prensa suave. El mosto obtenido de esta operación fermenta en tanques de acero inoxidable, donde la temperatura se mantiene bajo control. El proceso de producción concluye con un rápido pasaje en acero, con una duración de cuatro meses, al final del cual el vino está listo para ser embotellado.
El blanco Passerina Santa Barbara se manifiesta a la vista con un color pajizo, atravesado por estrías más tendientes al verdoso. La fruta bien madura se desarrolla en la nariz con claridad, llevando consigo reminiscencias de hierbas aromáticas y toques florales, mientras que en el final se percibe un delicioso eco salino. En boca es de cuerpo ligero y bebible, caracterizado por un sabor fresco y salado; termina con un final marcado por un sabor floral. La enésima joya que nace de la mente volcánica de Stefano Antonucci, deseoso con esta botella de devolver el brillo a una variedad autóctona marchigiana.

