
'Saldalama' Podere Sottoilnoce
ArtesanalesEl Saldalama de Podere Sottoilnoce es un vino espumoso jugoso y jovial, obtenido a través de la refermentación en botella, también llamada método ancestral. Expresa en nariz aromas intrigantes y sutiles de fruta oscura como moras y cerezas, atravesados por vivas notas herbáceas y un ligero pero persistente toque especiado picante!
El “Saldalama” de Podere Sottoilnoce representa con elegancia y al mismo tiempo rusticidad la convivialidad y la genuinidad de la tradición emiliana, fuerte de sus espumosos territoriales refermentados en botella. Desde siempre Emilia ha producido con las uvas que ofrecía el territorio refrescantes néctares efervescentes, embotellando un mosto con un ligero residuo azucarado en su interior, listo para refermentar con los primeros calores primaverales: este tipo de vinificación tiene orígenes antiguos campesinos, tanto que ha sido rebautizado como “método ancestral”. Esto representa una unión inusual entre variedades de uva muy diferentes entre sí, principio que inspira la ilustración de su etiqueta.
Y es aquí en Castelvetro donde Max Brondolo vinifica su “Saldalama”, cultivando sus vides de Podere Sottoilnoce, finca agrícola así denominada por la presencia de una nuez que se alza alta en medio del viñedo principal, del cual se obtiene el “Confine” es decir, su botella insignia. Todos los terrenos están caracterizados por un color rojo, de naturaleza franco-limosa y se trabajan en régimen biodinámico, sin ningún uso de sustancias químicas de síntesis. También la biodiversidad está protegida gracias a la presencia de fauna silvestre, arbustos, vegetación espontánea y bosques inmaculados.
El “Saldalama” de Max Brondolo de Podere Sottoilnoce se viste de un color rojo rubí brillante y desprende al servir una consistente y aireada espuma violácea: a la primera olfacción revela desde el principio su perfil sensorial franco, territorial y regenerante expresando aromas identitarios de cerezas maduras, moras y fresas de bosque realzadas por matices herbáceos y delicados detalles especiados. Al sorbo es refrescante y nada menos que jugoso, con una bebibilidad torrencial y un final aromático satisfactorio que te lleva en un giro de copas entre las amenidades de la campiña modenesa.

