
Santa Maddalena Cantina Terlano 2025
El Santa Maddalena de Cantina Terlano es un vino tinto proveniente del Alto Adige, a base de Schiava en su mayoría, complementado con un pequeño porcentaje de Lagrein, que se madura durante aproximadamente 10 meses en grandes barricas de roble. Expresa en nariz intensos aromas de cereza y bayas de saúco, notas de almendra amarga y violetas frescas, mientras que en boca es suave y elegante, con frescura equilibrada y taninos ligeros que prolongan el sabor en un final afrutado.
El Santa Maddalena de la Cantina Terlano revive un corte que, en el pasado, daba origen a algunos de los tintos más conocidos de Italia. Nos encontramos ante una botella que nace de un blend de Schiava y Lagrein, autóctonos del territorio que logran unir elegancia y estructura en un fondo de notas frutales envolventes y seductoras. Una etiqueta con una excelente capacidad evolutiva que, dejándola en botella durante algunos años, recorrerá un tramo evolutivo adicional que acentuará las sensaciones terciarias y las matices gustativas más profundas.
El vino Santa Maddalena de la Cantina Terlano nace de la unión de dos variedades autóctonas del Alto Adige, Schiava y Lagrein, cultivadas en los alrededores de Bolzano en parcelas situadas a una altitud sobre el nivel del mar comprendida entre los 250 y los 900 metros, expuestas hacia el sur y suroeste. La cosecha se realiza manualmente, y los racimos se despalillan con cuidado. El mosto obtenido de la prensado de las uvas fermenta en cubas de acero inoxidable. Luego, el vino se transfiere a grandes barricas de roble, donde se lleva a cabo la maloláctica y el afinamiento final, que tiene una duración total de 10 meses. Al final de este periodo, el vino está listo para ser embotellado y comercializado.
El tinto Santa Maddalena firmado por la Cantina Terlano se presenta a la vista con un color rubí concentrado, dotado de una particular intensidad. Un aroma claro, que recuerda al saúco, se asoma primero a la nariz, para luego transformarse en notas donde la fruta seca y la violeta son indiscutibles protagonistas. En boca es de cuerpo medio, con una entrada elegante en el paladar, donde se aprecia la frescura del sorbo. Termina con un final caracterizado por un sabor a almendra. Una botella perfecta para ser maridada en la mesa con los menús de carne.

