
'Santigaini' Capichera 2021
El Santigaini es una de las expresiones de vino blanco más célebres y prestigiosas de Cerdeña, obtenido de uvas Vermentino cosechadas tardíamente y envejecido en barricas nuevas y seminuevas durante al menos 6 meses. En nariz es una síntesis de sensaciones mediterráneas, marinas, frutales y minerales. En sucesión: flores amarillas, miel, salinidad y hierbas aromáticas. El sorbo es corpulento e intenso, muy fresco, afrutado y mineral
El “Santigaini” de Capichera es un vino blanco sardo en perfecta simbiosis con su territorio de origen. Expresa de hecho toda la extraordinaria, hecha de un suelo arenoso y pedregoso que se eleva a cru: el cru Santigaini, que en el dialecto gallurese indica el mes de octubre. La familia Ragnedda ha mantenido alta la bandera de la excelencia sarda durante muchos años, tanto que ha marcado profundamente la historia vinícola y la sigue marcando hoy en día. La bodega Capichera está incrustada en un ambiente mágico, donde el mirto, la macchia mediterránea y las genistas regalan colores y aromas únicos. “Santigaini” es un blanco de carácter recto, cortante y complejo. Precisamente por esta verticalidad compuesta y finísima, es un vino de elegantísima excelencia pero, al mismo tiempo, con una personalidad decidida, que se revela en su amplio abanico aromático.
Capichera “Santigaini” se produce a partir de uvas vermentino provenientes del viñedo Coddu ‘Ecchju, ubicado en el cru Santigaini. Es el primer cru identificado en el municipio gallurese de Arzachena, donde se encuentra la bodega. La fermentación se lleva a cabo en tanques de acero inoxidable, mientras que la crianza se realiza en barricas nuevas y semi-nuevas y tiene una duración de 6-8 meses.
“Santigaini” Capichera es un blanco que ha sabido hacerse un hueco entre las cimas de la calidad vinícola no solo sarda, sino italiana. Se presenta a la vista con su vivo color amarillo pajizo, enriquecido con brillantes reflejos dorados. En nariz muestra toda su complejidad y riqueza, abriéndose en aromas variados y nunca banales; las flores amarillas y la fruta exótica son solo un preludio a un conjunto de hierbas aromáticas, especias, miel, cítricos y esa característica mancha mediterránea, así como el recuerdo de salinidad, que cuentan de una pertenencia territorial muy fuerte. En boca, este Vermentino revela su clase innata y su encanto. El cuerpo es pleno y el sorbo es rico; la entrada y el final son aristocráticos en su finura, marcada por sapidez y frescura. Icono de estilo y vino para conocedores: una pieza de excelencia que enriquecerá la

