
Sauvignon Riserva Russiz Superiore 2020
El Sauvignon Reserva de Russiz Superiore es una de las expresiones más importantes e intensas de la bodega del Collio. Se madura durante 3 años en madera y acero, difundiendo un bouquet olfativo aromático e intenso, compuesto por notas de fruta de pulpa amarilla, hierbas aromáticas, hoja de tomate y suaves notas minerales. El sorbo es envolvente, suave y muy intenso, con una típica aromaticidad y una estela salina-mineral
El Sauvignon Riserva Russiz Superiore es un blanco aromático y envolvente, elegante expresión de una de las bodegas más históricas del Collio. El nombre de Marco Felluga y Russiz Superiore son bien conocidos por los amantes del vino, y no solo, empresas capaces como pocas de rendir homenaje a un territorio de inmensa vocación, como el Collio Friulano, y sobre todo de aumentar notablemente su prestigio a nivel internacional. Hoy Roberto Felluga, hijo de Marco, dirige ambas bodegas con ideas claras y propósitos precisos, embotellando líquidos de gran centrado estilístico, tanto en lo que respecta a las expresiones autóctonas del territorio, como en lo que concierne a las variedades foráneas que ya se han convertido en parte integral del territorio. Botellas dedicadas a los amantes de la elegancia o a los neófitos que descubren los pilares italianos.
El Riserva Sauvignon se obtiene de uvas en pureza de la variedad homónima, provenientes de viñas situadas en Capriva en Friuli a una altitud comprendida entre los 80 y los 200 metros sobre el nivel del mar. En la viña se procede con vendimia manual y gran atención al grado de maduración de las uvas, que se recolectan en un 5% sobremaduras, mientras que en bodega un tercio del mosto se fermenta en barricas de roble mientras que la parte restante en tanques de acero. El líquido afina durante tres años sobre sus propias lías y durante un año en botella.
El Russiz Riserva Sauvignon se presenta en la copa con un intenso color pajizo, bordeado por matices dorados. Impacto olfativo intensísimo, que abarca desde notas herbáceas, como salvia y tomillo, hasta notas frutales de albaricoque y durazno, sin olvidar un integrado y delicado trasfondo mineral. Sorbo acariciante, dotado de una bella suavidad y equilibrio, y sobre todo de un final particularmente persistente. Un ícono de los blancos italianos.

