
'Skin Contact Zizifredo' Frederic Cossard 2022
Artesanales
Vinos rarosEl 'Skin Contact Zizifredo' de Frederic Cossard es un blanco macerado muy fino, un vino ‘sui generis’ para una bodega borgoñona. Las uvas son adquiridas de hábiles viticultores artesanales y luego vinificadas por la sabia mano de Cossard. El resultado es un experimento exitoso: intensos toques cítricos se encuentran con intrigantes aromas de té negro y salinidad en la nariz. En boca presenta una ligera tannicidad, sorprendente salinidad y mucho jugo, para un sorbo siempre fino, fresco y de gran persistencia. Extravagante pero de gran clase
El ‘Skin Contact Zizifredo’ del productor borgoñón Frederic Cossard del Domaine de Chassorney es un vino blanco macerado con una personalidad absolutamente única, a veces extravagante, elaborado a partir de una inusual mezcla de Grenache Blanc y Muscat d’Alexandrie, siendo este último un sinónimo de Zibibbo, símbolo vitícola de la isla de Pantelleria. Este vin de négoce, expresión que indica un vino producido con uvas compradas, nace del deseo de experimentar de Frederic, quien para el ‘Zizifredo’ compra los racimos a amigos viticultores de confianza del sur de Francia. El curioso apelativo de esta etiqueta evoca el “Fred Zizi”, un aperitivo muy de moda en los primeros años ’30 del siglo pasado, formando un juego de palabras con el apodo de Frederic: Fredo.
Frederic Cossard ‘Skin Contact Zizifredo’ proviene de un ensamblaje de uvas Grenache Blanc y Zibibbo, vinificadas a través de una prolongada maceración pelicular. En particular, la fermentación alcohólica se lleva a cabo con levaduras indígenas y se realiza entre cubas de acero y contenedores de cemento. Una vez finalizado el proceso fermentativo, el vino se coloca a envejecer durante 9 meses en huevos de cemento y finalmente se embotella sin filtración y sin ninguna adición de sulfitos.
A la vista, el ‘Skin Contact Zizifredo’ de Frederic Cossard impacta por su intenso y soleado aspecto ámbar. Rico y cautivador el espectro aromático, definido por notas de cáscara de naranja, durazno en almíbar, albaricoque, membrillo, flores silvestres, hierbas aromáticas y té negro, con toques yodados de fondo. El sabor se muestra sabroso y estructurado, con un tanino delicado acompañado de una marcada frescura cítrica que aporta una dimensión viva y jugosa al vino. En el persistente final, regresan las sensaciones frutales y florales percibidas en nariz.

