
Vermentino Olianas 2024
ArtesanalesEl Vermentino de Olianas es una auténtica expresión de Cerdeña, nacido de una vinificación parcial en ánfora y maceración con las pieles. Se presenta con un color amarillo pálido de reflejos dorados que introduce un bouquet afrutado de pomelo, cítricos y fruta blanca, con recuerdos de matorral mediterráneo. El sorbo es redondo y bien equilibrado en frescura, con una agradable persistencia de hierbas aromáticas.
El Vermentino Olianas es un blanco rico y mediterráneo, profunda e intensa expresión de la variedad de uva blanca sarda por excelencia. No solo tintos, por supuesto, para una bodega que hace de la biodiversidad cultivada uno de los pilares de su filosofía, también en lo que respecta a la vid, permaneciendo siempre fiel a las variedades locales como Vermentino, Cannonau, Bovale, Carignano y Nasco, que crecen sin el auxilio de sustancias químicas o de síntesis. El fondo es el del Sarcidano, subregión de Cerdeña quizás menos conocida por los bebedores, pero no por ello dotada de menor potencial y encanto que otras zonas. Calor, por tanto, mitigado por providenciales oscilaciones térmicas y por los vientos que descienden del Gennargentu, todos factores que contribuyen a la perfecta maduración de las uvas. Así se obtienen vinos generosos, intensos y territoriales, mitigados por una cifra estilística centrada y extremadamente elegante. Souplesse.
El Vermentino Olianas se obtiene de uvas en pureza de la variedad homónima, provenientes de viñas situadas en el Sarcidano a unos 350 metros de altura. Si en la viña, como yamencionado, se sigue un enfoque bio-integral, es decir, se integran algunas prácticas biodinámicas con una marcada atención a lo que respecta a las energías renovables. En bodega se continúa con fermentación que ocurre en parte sobre las pieles en ánfora y en acero con levaduras indígenas, y en parte en acero a temperatura controlada. El líquido madura el 70% en acero sobre las lías finas y el 30% en tonneau.
El Vermentino Olianas se presenta en la copa con un espléndido vestido pajizo, bordeado de reflejos dorados. Nariz rica y envolvente, que despliega recuerdos de melocotón maduro, cítricos y la maquis mediterránea. En boca, el vino se confirma relleno y seductor, dotado de una textura cremosa, aunque nunca resulta complaciente, dado que la evidente suavidad está equilibrada por un aporte puntual de sal y frescura.

