
'Vinosauro' Tenuta San Marcello 2020
ArtesanalesEl "Vinosauro" es un vino naranja producido en la zona de Ancona a base de uvas Trebbiano y madurado en ánforas de terracota georgianas. La nueva criatura de Tenuta San Marcello tiene un perfil sincero, territorial, áspero y rústico, con un ligero agarre tánico, acompañado de notas de miel de acacia, cítricos confitados, especias dulces y aromas de fruta seca. Vino artesanal
El “Vinosauro” de Tenuta San Marcello es una expresión compleja y profunda de Trebbiano vinificada en ánforas georgianas, que impacta por su espontaneidad expresiva. El de Tenuta San Marcello, aunque hable de una realidad bastante joven, es un proyecto que comenzó con ideas claras, pasión y sensibilidad, requisitos fundamentales para quienes como Massimo Palmieri y Pascale Marquet se acercan a la viña queriendo obtener expresiones identitarias y de carácter. Alrededor de 4 hectáreas de viñedos, inmersos en un sugestivo marco natural no muy lejos de Ancona, donde encuentran, por supuesto, espacio las variedades autóctonas de la tradición como Verdicchio, Trebbiano y Lacrima, esta última variedad conocida por su arremetida aromaticidad. En la viña no se recurre al uso de sustancias químicas y de síntesis, utilizando preparados naturales para valorizar la vitalidad del suelo, y esta actitud se confirma en un trabajo igualmente respetuoso en la bodega. Fragmentos de territorio en forma líquida, buenos y sobre todo a precios justos. ¿Qué más se puede pedir?
El blanco “Vinosauro” es una expresión de Trebbiano en pureza, la última novedad de la deliciosa realidad marchigiana. La idea de embarcarse en la vinificación en ánforas georgianas no es casual, y la idea de embotellar un líquido centrado pero al mismo tiempo rico en expresividad, está respaldada por la talentosa mano en la bodega de Massimo y Pascale. Además del uso de los Qvevri, en la fase de vinificación el líquido permanece en contacto con sus propias pieles, obteniendo así un orange wine de gran intensidad y definición.
El “Vinosauro” San Marcello se presenta en la copa con un color amarillo intenso que vira hacia el ámbar. Nariz rica y articulada, que abarca desde recuerdos de fruta confitada hasta especias orientales, desde miel de acacia hasta almendra tostada. El sorbo es pleno, carnoso y avivado por una agradable fricción tánica, que aumenta notablemente las posibilidades del líquido también en perspectiva gastronómica. En todos los aspectos.

