Cascina Faletta
Cascina Faletta se encuentra entre las suaves colinas del Monferrato, poco fuera de Casale Monferrato, en una tierra rica en historia y vocación vinícola. Una placa de cerámica, aún visible en el portal de entrada, indica 1881 como el año de fundación de la finca, que desde entonces ha guardado memorias y relatos de quienes la han vivido. Los actuales propietarios, Elena Novarino y Giovanni Rosso, han devuelto nueva vida a la cascina con una restauración fiel al pasado, manteniendo suelos, techos y muebles de época. Entre los episodios más sugestivos, el hallazgo de tres rifles cruzados escondidos en una habitación secreta, hoy símbolo del logo. Su visión ha transformado este lugar en una excelencia enoturística: una bodega elegante y auténtica, con resort de vino, piscina y restaurante, que hoy se ha convertido en un punto de referencia para quienes buscan el alma más profunda del Monferrato.
Entre los viñedos que rodean la cascina, se cultivan variedades autóctonas e internacionales con métodos biológicos y un absoluto respeto por el medio ambiente. Los protagonistas son Grignolino y Barbera, verdaderos tesoros identitarios, pero no faltan Pinot Nero, Syrah,Chardonnay y Pinot Grigio, vinificados en pureza o en mezcla. Los suelos franco arcillosos-limosos, ricos en minerales, son el resultado de una evolución geológica antigua, que ha hecho de esta zona un lugar perfecto para la viticultura. La bodega, completamente subterránea, trabaja bajo el signo de la sostenibilidad, gracias a sistemas geotérmicos y solares que garantizan un impacto ambiental igual a cero. El joven Lorenzo Rosso, hijo de los propietarios y viticultor, ha traído una nueva y cosmopolita visión, regresando después de haber recorrido el mundo: hoy guía con pasión cada fase de la producción, desde la viña hasta la copa, con una mirada siempre atenta al territorio.
Entre las etiquetas de la bodega destacan Braja y Baudolino, respectivamente una Barbera del Monferrato y un Grignolino provenientes de los viñedos más antiguos de la finca, vinificados en acero para resaltar su frescura varietal. No menos interesantes son el espumante Marchesa Virginia, dedicado a la primera propietaria de la cascina, y Myricae, vino blanco inspirado en la poética de Giovanni Pascoli. Cascina Faletta no es solo un lugar donde se produce vino: es una narración hecha de historias familiares, memoria e innovación, un destino ideal para quienes quieren vivir una experiencia completa entre enogastronomía, acogida y naturaleza. Cada botella es un tributo al pasado y al territorio, una historia líquida que se cuenta con elegancia y autenticidad.
Cascina Faletta se encuentra entre las suaves colinas del Monferrato, poco fuera de Casale Monferrato, en una tierra rica en historia y vocación vinícola. Una placa de cerámica, aún visible en el portal de entrada, indica 1881 como el año de fundación de la finca, que desde entonces ha guardado memorias y relatos de quienes la han vivido. Los actuales propietarios, Elena Novarino y Giovanni Rosso, han devuelto nueva vida a la cascina con una restauración fiel al pasado, manteniendo suelos, techos y muebles de época. Entre los episodios más sugestivos, el hallazgo de tres rifles cruzados escondidos en una habitación secreta, hoy símbolo del logo. Su visión ha transformado este lugar en una excelencia enoturística: una bodega elegante y auténtica, con resort de vino, piscina y restaurante, que hoy se ha convertido en un punto de referencia para quienes buscan el alma más profunda del Monferrato.
Entre los viñedos que rodean la cascina, se cultivan variedades autóctonas e internacionales con métodos biológicos y un absoluto respeto por el medio ambiente. Los protagonistas son Grignolino y Barbera, verdaderos tesoros identitarios, pero no faltan Pinot Nero, Syrah,Chardonnay y Pinot Grigio, vinificados en pureza o en mezcla. Los suelos franco arcillosos-limosos, ricos en minerales, son el resultado de una evolución geológica antigua, que ha hecho de esta zona un lugar perfecto para la viticultura. La bodega, completamente subterránea, trabaja bajo el signo de la sostenibilidad, gracias a sistemas geotérmicos y solares que garantizan un impacto ambiental igual a cero. El joven Lorenzo Rosso, hijo de los propietarios y viticultor, ha traído una nueva y cosmopolita visión, regresando después de haber recorrido el mundo: hoy guía con pasión cada fase de la producción, desde la viña hasta la copa, con una mirada siempre atenta al territorio.
Entre las etiquetas de la bodega destacan Braja y Baudolino, respectivamente una Barbera del Monferrato y un Grignolino provenientes de los viñedos más antiguos de la finca, vinificados en acero para resaltar su frescura varietal. No menos interesantes son el espumante Marchesa Virginia, dedicado a la primera propietaria de la cascina, y Myricae, vino blanco inspirado en la poética de Giovanni Pascoli. Cascina Faletta no es solo un lugar donde se produce vino: es una narración hecha de historias familiares, memoria e innovación, un destino ideal para quienes quieren vivir una experiencia completa entre enogastronomía, acogida y naturaleza. Cada botella es un tributo al pasado y al territorio, una historia líquida que se cuenta con elegancia y autenticidad.










