Catena Zapata
La segunda revolución introducida por Nicolás Catena Zapata ha tenido que ver con la elección de la alta altitud. Cuando un crítico francés comparó sus vinos con los del Languedoc, Nicolás comprendió que para producir tintos más elegantes debía buscar terroirs de clima fresco. Comenzó a plantar las nuevas viñas en altitudes entre 900 y 1450 metros sobre el nivel del mar, en busca de temperaturas más frescas y de notables oscilaciones térmicas entre los días
soleadas y las noches frías. Las corrientes de aire de la cordillera andina contribuían a mantener las viñas siempre ventiladas y a refrescar las temperaturas diurnas. Los vinos no solo eran más refinados y con acidez más elevada, sino que conservaban un fruto más fragante y aromas más ricos e intensos. La última innovación de la finca ha tenido que ver con la gestión por parcela de los viñedos, con el fin de resaltar las matices de cada viña individual. Se ha adoptado el modo de trabajo típico de Borgoña, basado en la búsqueda de los mejores crus, con vinificaciones separadas y valorización de cada terroir individual. Un proceso que ha contribuido a elevar aún más la calidad de los vinos de la finca.La segunda revolución introducida por Nicolás Catena Zapata ha tenido que ver con la elección de la alta altitud. Cuando un crítico francés comparó sus vinos con los del Languedoc, Nicolás comprendió que para producir tintos más elegantes debía buscar terroirs de clima fresco. Comenzó a plantar las nuevas viñas en altitudes entre 900 y 1450 metros sobre el nivel del mar, en busca de temperaturas más frescas y de notables oscilaciones térmicas entre los días
soleadas y las noches frías. Las corrientes de aire de la cordillera andina contribuían a mantener las viñas siempre ventiladas y a refrescar las temperaturas diurnas. Los vinos no solo eran más refinados y con acidez más elevada, sino que conservaban un fruto más fragante y aromas más ricos e intensos. La última innovación de la finca ha tenido que ver con la gestión por parcela de los viñedos, con el fin de resaltar las matices de cada viña individual. Se ha adoptado el modo de trabajo típico de Borgoña, basado en la búsqueda de los mejores crus, con vinificaciones separadas y valorización de cada terroir individual. Un proceso que ha contribuido a elevar aún más la calidad de los vinos de la finca.





