Gaja
La bodega Gaja no necesita presentaciones. Es una marca conocida a nivel mundial como sinónimo de las mejores excelencias de las tierras de Langhe. No es solo uno de los grandes nombres históricos del vino italiano, sino un verdadero embajador, que ha contribuido de manera determinante a la fama y la reputación internacional de nuestra enología. La finca Gaja fue fundada en Barbaresco en 1859, pero su gran éxito se debe sobre todo a las intuiciones y la tenacidad de Angelo Gaja. Convencido del valor del territorio piemontés y de la calidad de sus vinos, Gaja decidió apuntar a los máximos niveles, cuidando en los mínimos detalles cada aspecto de la producción.
Sus grandes vinos nacen de un profundo conocimiento del territorio, de una cuidadosa selección y valorización de las parcelas más vocadas y de una gestión de la viña minuciosa y atenta, basada en una drástica reducción de los rendimientos, para intentar obtener una mayor intensidad y concentración aromática. Las innovaciones introducidas por Angelo Gaja también han involucrado la fase de vinificación, con extracciones delicadas y bien calibradas para exaltar finesa y elegancia. Para los afinamientos, ha experimentado con éxito el uso de barricas junto a los grandes toneles, siempre con la intención de revelar y resaltar las características excepcionales de cada terroir. Gaja siempre ha buscado la mejor solución, utilizando lo que había de bueno en las antiguas costumbres del territorio, pero recurriendo también a prácticas provenientes de otras grandes regiones del vino.
Precisamente su visión curiosa y siempre proyectada hacia las novedades, ha llevado a Angelo Gaja a ampliar el horizonte de su actividad y a dirigir su mirada hacia otras áreas de la península particularmente vocadas para la viticultura. A principios de los años 90, adquirió una propiedad en Bolgheri, fundando la bodega Ca’ Marcanda, que produce clásicos Supertuscan con variedades internacionales. También en el mismo período se remonta la adquisición de la finca de la Pieve di Santa Restituta en Montalcino, en particular en la zona suroeste de la denominación. El creciente interés suscitado por los vinos del Etna no podía dejar indiferente Angelo Gaja, que ha desembarcado hace pocos años en el lado sur del volcán, donde ha fundado junto al productor etneo Graci la bodega Idda. La finca de 20 hectáreas se encuentra en los territorios municipales de Biancavilla y Belpasso a una altitud comprendida entre los 600 y los 800 metros.
La bodega Gaja no necesita presentaciones. Es una marca conocida a nivel mundial como sinónimo de las mejores excelencias de las tierras de Langhe. No es solo uno de los grandes nombres históricos del vino italiano, sino un verdadero embajador, que ha contribuido de manera determinante a la fama y la reputación internacional de nuestra enología. La finca Gaja fue fundada en Barbaresco en 1859, pero su gran éxito se debe sobre todo a las intuiciones y la tenacidad de Angelo Gaja. Convencido del valor del territorio piemontés y de la calidad de sus vinos, Gaja decidió apuntar a los máximos niveles, cuidando en los mínimos detalles cada aspecto de la producción.
Sus grandes vinos nacen de un profundo conocimiento del territorio, de una cuidadosa selección y valorización de las parcelas más vocadas y de una gestión de la viña minuciosa y atenta, basada en una drástica reducción de los rendimientos, para intentar obtener una mayor intensidad y concentración aromática. Las innovaciones introducidas por Angelo Gaja también han involucrado la fase de vinificación, con extracciones delicadas y bien calibradas para exaltar finesa y elegancia. Para los afinamientos, ha experimentado con éxito el uso de barricas junto a los grandes toneles, siempre con la intención de revelar y resaltar las características excepcionales de cada terroir. Gaja siempre ha buscado la mejor solución, utilizando lo que había de bueno en las antiguas costumbres del territorio, pero recurriendo también a prácticas provenientes de otras grandes regiones del vino.
Precisamente su visión curiosa y siempre proyectada hacia las novedades, ha llevado a Angelo Gaja a ampliar el horizonte de su actividad y a dirigir su mirada hacia otras áreas de la península particularmente vocadas para la viticultura. A principios de los años 90, adquirió una propiedad en Bolgheri, fundando la bodega Ca’ Marcanda, que produce clásicos Supertuscan con variedades internacionales. También en el mismo período se remonta la adquisición de la finca de la Pieve di Santa Restituta en Montalcino, en particular en la zona suroeste de la denominación. El creciente interés suscitado por los vinos del Etna no podía dejar indiferente Angelo Gaja, que ha desembarcado hace pocos años en el lado sur del volcán, donde ha fundado junto al productor etneo Graci la bodega Idda. La finca de 20 hectáreas se encuentra en los territorios municipales de Biancavilla y Belpasso a una altitud comprendida entre los 600 y los 800 metros.












