Isole e Olena
Isole e Olena representa una de las realidades vitivinícolas más importantes de Chianti Classico, de la cual se configura como fiel y sabia intérprete. La bodega se encuentra dentro del municipio de Barberino Val d’Elsa, a medio camino entre Florencia y Siena, donde en 1956 la familia De Marchi, de origen piemontés, adquirió esta propiedad cuyo nombre deriva de las cercanas localidades de Isole y Olena. 1976 fue el año del cambio, cuando Paolo De Marchi, joven enólogo de regreso de una experiencia en Napa Valley, tomó las riendas vitícolas y enológicas de la finca comenzando a experimentar con la plantación de variedades internacionales y apuntando paralelamente al Sangiovese en pureza, en ese momento en contracorriente respecto a la popular "fórmula chiantigiana" que preveía la adición de otras variedades de uva negra y blanca. Así nació, en 1980, el 'Cepparello', etiqueta que ha escrito la historia de la bodega y del territorio, entre los símbolos del renacimiento enológico de Chianti. En 2022 la propiedad fue adquirida por el grupo familiar francés Epi.
Los 56 hectáreas de viñedos pertenecientes a la bodega toscana Isole e Olena están localizados a una altitud comprendida entre los 350 y 490 metros sobre el nivel del mar, en terrenos caracterizados por una abundante presencia de arcilla, galestro y arenisca. Junto a las variedades autóctonas Sangiovese y Canaiolo, la finca cultiva las variedades internacionales Cabernet Sauvignon, Syrah, Cabernet Franc, Petit Verdot, Merlot, Chardonnay y Viognier. Las cosechas se realizan a mano con una cuidadosa selección de los racimos y después de las fermentaciones, llevadas a cabo en tanques de acero y barricas de roble, las masas envejecen principalmente en barricas de primer o más pasajes.
Los de Isole e Olena son vinos de sublime elegancia y clase, que se configuran como máximas expresiones territoriales, como en el caso del 'Cepparello', de Chianti Classico y de Vin Santo, o resultan pioneros en mostrar la potencial vocación de la zona hacia las variedades internacionales, como en el caso de la línea 'Collezione Privata'. Más allá de la etiqueta en cuestión, las botellas de Isole e Olena reflejan plenamente el estilo y la habilidad de su creador Paolo De Marchi.
Isole e Olena representa una de las realidades vitivinícolas más importantes de Chianti Classico, de la cual se configura como fiel y sabia intérprete. La bodega se encuentra dentro del municipio de Barberino Val d’Elsa, a medio camino entre Florencia y Siena, donde en 1956 la familia De Marchi, de origen piemontés, adquirió esta propiedad cuyo nombre deriva de las cercanas localidades de Isole y Olena. 1976 fue el año del cambio, cuando Paolo De Marchi, joven enólogo de regreso de una experiencia en Napa Valley, tomó las riendas vitícolas y enológicas de la finca comenzando a experimentar con la plantación de variedades internacionales y apuntando paralelamente al Sangiovese en pureza, en ese momento en contracorriente respecto a la popular "fórmula chiantigiana" que preveía la adición de otras variedades de uva negra y blanca. Así nació, en 1980, el 'Cepparello', etiqueta que ha escrito la historia de la bodega y del territorio, entre los símbolos del renacimiento enológico de Chianti. En 2022 la propiedad fue adquirida por el grupo familiar francés Epi.
Los 56 hectáreas de viñedos pertenecientes a la bodega toscana Isole e Olena están localizados a una altitud comprendida entre los 350 y 490 metros sobre el nivel del mar, en terrenos caracterizados por una abundante presencia de arcilla, galestro y arenisca. Junto a las variedades autóctonas Sangiovese y Canaiolo, la finca cultiva las variedades internacionales Cabernet Sauvignon, Syrah, Cabernet Franc, Petit Verdot, Merlot, Chardonnay y Viognier. Las cosechas se realizan a mano con una cuidadosa selección de los racimos y después de las fermentaciones, llevadas a cabo en tanques de acero y barricas de roble, las masas envejecen principalmente en barricas de primer o más pasajes.
Los de Isole e Olena son vinos de sublime elegancia y clase, que se configuran como máximas expresiones territoriales, como en el caso del 'Cepparello', de Chianti Classico y de Vin Santo, o resultan pioneros en mostrar la potencial vocación de la zona hacia las variedades internacionales, como en el caso de la línea 'Collezione Privata'. Más allá de la etiqueta en cuestión, las botellas de Isole e Olena reflejan plenamente el estilo y la habilidad de su creador Paolo De Marchi.











