Mascarello Bartolo
Bartolo Mascarello es un nombre legendario del Barolo y de las Langhe, un pequeño productor que ha hecho la historia de la denominación. Hoy la bodega es dirigida por su hija Maria Teresa, quien lleva adelante una producción artesanal entre la que destaca, como un diamante, una sola etiqueta de Barolo que, como dicta la tradición, une más cru en una sola botella. La filosofía con la que se produce ha permanecido inalterada a lo largo de los años y se basa de manera decidida y rigurosa en la salvaguarda de las antiguas tradiciones del territorio, en contraste con el gusto internacional y con las expresiones de "el gusto de barrica", para usar las palabras críticas del gran viticultor.
La bodega Mascarello nace en 1919 cuando Giulio, regresando de la primera guerra mundial, vuelve a su municipio natal de Barolo y decide emprender, abandonando la Cantina Sociale. Su olfato y su competencia lo impulsan a adquirir, con notables sacrificios, pequeñas porciones de viñedos, situados en zonas particularmente vocadas: en Cannubi, a San Lorenzo y a Ruè. A lo largo de los años Sesenta entra en la bodega el hijo Bartolo, ex-partidario y alcalde de Barolo, quien, con su personalidad, imprime un giro decisivo en la producción, desarrollando un estilo autónomo, original y tradicionalista, sin ceder a la moda francesa y a las vinificaciones separadas por viñedo, permaneciendo, como él solía definirse, "tradicionalista en el vino y progresista en política". Hoy la propiedad familiar cuenta solamente con 5 hectáreas de viñedos, con Freisa, Dolcetto complementando los 3 dedicados al Nebbiolo, de los cuales se obtienen poco menos de 15.000 botellas que son disputadas por los aficionados de todo el mundo.
El vino de Bartolo Mascarello se presenta como un gran e intemporal clásico de las Langhe: una etiqueta que ha entrado en la historia de la enología italiana. Mitológico y obstinadamente en contra de las modas del momento, el Barolo de Bartolo Mascarello ha pasado a la historia como el vino de los intelectuales, de las conciencias críticas, amado por los aficionados, los expertos y la crítica, pero también por intelectuales de alto perfil como Norberto Bobbio, Mario Rigoni Stern, Nuto Revelli, Giulio Einaudi y, por último, Carlo Petrini. Extraordinario, potente y aterciopelado, el Barolo de Bartolo Mascarello es un monumento de las Langhe, una botella que encarna la memoria histórica del territorio.
Bartolo Mascarello es un nombre legendario del Barolo y de las Langhe, un pequeño productor que ha hecho la historia de la denominación. Hoy la bodega es dirigida por su hija Maria Teresa, quien lleva adelante una producción artesanal entre la que destaca, como un diamante, una sola etiqueta de Barolo que, como dicta la tradición, une más cru en una sola botella. La filosofía con la que se produce ha permanecido inalterada a lo largo de los años y se basa de manera decidida y rigurosa en la salvaguarda de las antiguas tradiciones del territorio, en contraste con el gusto internacional y con las expresiones de "el gusto de barrica", para usar las palabras críticas del gran viticultor.
La bodega Mascarello nace en 1919 cuando Giulio, regresando de la primera guerra mundial, vuelve a su municipio natal de Barolo y decide emprender, abandonando la Cantina Sociale. Su olfato y su competencia lo impulsan a adquirir, con notables sacrificios, pequeñas porciones de viñedos, situados en zonas particularmente vocadas: en Cannubi, a San Lorenzo y a Ruè. A lo largo de los años Sesenta entra en la bodega el hijo Bartolo, ex-partidario y alcalde de Barolo, quien, con su personalidad, imprime un giro decisivo en la producción, desarrollando un estilo autónomo, original y tradicionalista, sin ceder a la moda francesa y a las vinificaciones separadas por viñedo, permaneciendo, como él solía definirse, "tradicionalista en el vino y progresista en política". Hoy la propiedad familiar cuenta solamente con 5 hectáreas de viñedos, con Freisa, Dolcetto complementando los 3 dedicados al Nebbiolo, de los cuales se obtienen poco menos de 15.000 botellas que son disputadas por los aficionados de todo el mundo.
El vino de Bartolo Mascarello se presenta como un gran e intemporal clásico de las Langhe: una etiqueta que ha entrado en la historia de la enología italiana. Mitológico y obstinadamente en contra de las modas del momento, el Barolo de Bartolo Mascarello ha pasado a la historia como el vino de los intelectuales, de las conciencias críticas, amado por los aficionados, los expertos y la crítica, pero también por intelectuales de alto perfil como Norberto Bobbio, Mario Rigoni Stern, Nuto Revelli, Giulio Einaudi y, por último, Carlo Petrini. Extraordinario, potente y aterciopelado, el Barolo de Bartolo Mascarello es un monumento de las Langhe, una botella que encarna la memoria histórica del territorio.









