Querciabella
Querciabella hoy representa una de las mejores y más famosas realidades de las tierras del Chianti. Su historia comenzó a principios de los años 70, cuando el empresario Giuseppe Castiglioni, gran apasionado del vino, decidió dedicarse a la viticultura, comprando un viñedo de una hectárea que aún hoy constituye el núcleo original de la finca. Su proyecto era comenzar a producir vinos de alta gama en Toscana, no solo con el autóctono Sangiovese, sino también con las principales variedades internacionales, siendo un gran aficionado a los vinos de Burdeos. Su hijo Sebastiano, como verdadero pionero, en 1988 decidió convertir toda la finca a la agricultura orgánica, en un período en el que no era ciertamente una elección dictada por la moda o las oportunidades de marketing, sino solo y exclusivamente por el deseo de abrazar una viticultura sana y sostenible, realizada en pleno respeto de la naturaleza.
Otro paso importante se dio en 2000, cuando Sebastiano decidió pasar a una agricultura inspirada en los principios de la biodinámica, continuando por el camino de una viticultura de bajo impacto y cada vez más integrada y respetuosa con el ecosistema circundante. A este cambio también le siguió la conversión vegana, eliminando de todo el ciclo productivo cualquier producto de origen animal. Estas elecciones han hecho de Querciabella un ejemplo de innovación y atención a la naturaleza, que ha permitido a la bodega destacarse en el panorama toscano, no solo por la calidad de los vinos, sino también por la coherencia de una filosofía productiva firmemente inspirada en la protección del territorio.
un camino de una viticultura de bajo impacto y cada vez más integrada y respetuosa con el ecosistema circundante. A este cambio también le siguió la conversión vegana, eliminando de todo el ciclo productivo cualquier producto de origen animal. Estas elecciones han hecho de Querciabella un ejemplo de innovación y atención a la naturaleza, que ha permitido a la bodega destacarse en el panorama toscano, no solo por la calidad de los vinos, sino también por la coherencia de una filosofía productiva firmemente inspirada en la protección del territorio.Hoy Querciabella se extiende sobre una superficie total de más de 100 hectáreas, insertas en un contexto ambiental rico en biodiversidad, caracterizado por bosques de robles y olivares. Los terrenos vocados y el clima templado permiten llevar a maduración excelentes uvas, sanas y genuinas, gracias a una rigurosa aplicación de las prácticas más cuidadosas de la biodinámica. La finca cultiva 74 hectáreas en la zona del Chianti Classico, en particular en los territorios municipales de Greve, Radda y Gaiole, y otras 32 hectáreas en la zona de la Maremma Toscana, justo en la frontera con el Parque Natural dell'Uccellina. En los viñedos se cultivan Sangiovese, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Syrah. La gama de vinos refleja perfectamente el terroir de origen, interpretándolo en el signo de la pureza expresiva y la elegancia.
Querciabella hoy representa una de las mejores y más famosas realidades de las tierras del Chianti. Su historia comenzó a principios de los años 70, cuando el empresario Giuseppe Castiglioni, gran apasionado del vino, decidió dedicarse a la viticultura, comprando un viñedo de una hectárea que aún hoy constituye el núcleo original de la finca. Su proyecto era comenzar a producir vinos de alta gama en Toscana, no solo con el autóctono Sangiovese, sino también con las principales variedades internacionales, siendo un gran aficionado a los vinos de Burdeos. Su hijo Sebastiano, como verdadero pionero, en 1988 decidió convertir toda la finca a la agricultura orgánica, en un período en el que no era ciertamente una elección dictada por la moda o las oportunidades de marketing, sino solo y exclusivamente por el deseo de abrazar una viticultura sana y sostenible, realizada en pleno respeto de la naturaleza.
Otro paso importante se dio en 2000, cuando Sebastiano decidió pasar a una agricultura inspirada en los principios de la biodinámica, continuando por el camino de una viticultura de bajo impacto y cada vez más integrada y respetuosa con el ecosistema circundante. A este cambio también le siguió la conversión vegana, eliminando de todo el ciclo productivo cualquier producto de origen animal. Estas elecciones han hecho de Querciabella un ejemplo de innovación y atención a la naturaleza, que ha permitido a la bodega destacarse en el panorama toscano, no solo por la calidad de los vinos, sino también por la coherencia de una filosofía productiva firmemente inspirada en la protección del territorio.
un camino de una viticultura de bajo impacto y cada vez más integrada y respetuosa con el ecosistema circundante. A este cambio también le siguió la conversión vegana, eliminando de todo el ciclo productivo cualquier producto de origen animal. Estas elecciones han hecho de Querciabella un ejemplo de innovación y atención a la naturaleza, que ha permitido a la bodega destacarse en el panorama toscano, no solo por la calidad de los vinos, sino también por la coherencia de una filosofía productiva firmemente inspirada en la protección del territorio.Hoy Querciabella se extiende sobre una superficie total de más de 100 hectáreas, insertas en un contexto ambiental rico en biodiversidad, caracterizado por bosques de robles y olivares. Los terrenos vocados y el clima templado permiten llevar a maduración excelentes uvas, sanas y genuinas, gracias a una rigurosa aplicación de las prácticas más cuidadosas de la biodinámica. La finca cultiva 74 hectáreas en la zona del Chianti Classico, en particular en los territorios municipales de Greve, Radda y Gaiole, y otras 32 hectáreas en la zona de la Maremma Toscana, justo en la frontera con el Parque Natural dell'Uccellina. En los viñedos se cultivan Sangiovese, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Syrah. La gama de vinos refleja perfectamente el terroir de origen, interpretándolo en el signo de la pureza expresiva y la elegancia.











