
Slatnik Radikon 2023 - 75cl
ArtesanalesEl Slatnik de Radikon es un vino blanco robusto a base de Chardonnay y Friulano, vinificado en rojo en tinajas de roble y envejecido durante 18 meses en barrica. Los aromas son intensos y complejos, evocan las frutas confitadas, la resina y las frutas exóticas. Envuelve el paladar con suavidad, frescura y matices ligeramente tánicos y salinos.
El Slatnik de Radikon es un orange wine rico y seductor, que forma parte de la línea producida por Sasa Radikon, hijo del legendario Stanko. Sasa es un chico con ideas claras, que ha decidido continuar el proyecto de su padre, manteniéndose en un enfoque tradicional pero reinterpretándolo según sus principios. Y la inteligencia de Sasa radica precisamente en esto, en dar continuidad a una bodega histórica en el mundo de los vinos artesanales, haciendo emerger su propia personalidad. En esta delgada franja que hace de frontera entre Italia y Eslovenia, Sasa ha decidido interpretar las variedades locales con el mismo amor que su padre pero con maceraciones más breves. El Slatnik es un ejemplo de vino en el que se fusionan la artesanía y la clase, ¡lo cual no es poco! En definitiva, una gran bebida.
El blanco Slatnik proviene de un coupage de Chardonnay y Friulano, cultivados en el área de Oslavia. En el viñedo, el enfoque ha sido siempre el de prohibir cualquier sustancia química, para obtener una uva sana y vital. La recolección de las uvas se realiza de manera rigurosamente manual, y después de la la despalillado el mosto se fermenta únicamente con la intervención de levaduras autóctonas en tinajas de roble troncocónicas, las mismas en las que se hará macerar con las pieles durante aproximadamente dos semanas. La crianza se realiza en barricas de roble de 25-35 hl y dura aproximadamente 18 meses. Dos meses de reposo en vidrio preceden la comercialización.
El vino Slatnik se presenta en la copa con un color oro intenso, virando hacia el naranja. Nariz desde el principio rica y variada, e insospechadamente gentil, despliega en sucesión notas mantecosas, de cáscara de cítricos y chocolate blanco con un fondo floral que refresca la olfacción. En boca, el líquido revela su opulenta materia, donde la untuosidad del Chardonnay está perfectamente equilibrada por la frescura que aporta el Friulano, dibujando así un sorbo que es síntesis de medida y proporción. Un néctar goloso, perfecto para acercarse a la filosofía productiva de la bodega y que cuenta mucho. Historias de vidas, historias de vida.

