Casa d'Ambra
Casa d’Ambra, durante más de un siglo, representa el vino de la isla de Ischia. La más grande de las islas flegreas, que salpica el maravilloso panorama del golfo de Nápoles, es tierra de antiguas tradiciones. En el siglo VIII a.C., los colonos griegos fundaron en la isla el primer puerto de la colonización que llevó a la creación de la Magna Grecia. Con los primeros colonos helénicos, llegó a Ischia también la cultura de la vid, que aún hoy es un recurso importante de la economía agrícola local. Desde 1888, la familia d’Ambra transmite, de generación en generación, el amor por esta tierra y por los viñedos. Aún hoy representa la realidad más importante de la isla y produce una gama de etiquetas que permiten apreciar las excelencias de esta antigua tierra.
La cultura vitivinícola ischitana, que en su momento fue muy exuberante, ha sufrido una fuerte reducción en los años 60. El desarrollo del turismo ha llevado al abandono progresivo de la viña en favor de las actividades comerciales y a la pérdida de aproximadamente dos mil hectáreas de viñedos, para convertirlas en terrenos edificables. Las pocas viñas restantes representan un valioso patrimonio que debe ser protegido y preservado. Casa d’Ambra siempre ha estado comprometida con el recupero y restauración de los viñedos históricos de la isla, con el objetivo de continuar las antiguas tradiciones. Las viñas están situadas en terrazas y empinadas laderas con maravillosas vistas al mar, que desde la costa ascienden hasta casi 1.000 metros. Se trata de una viticultura difícil y laboriosa, que necesita de trabajos y cosechas manuales en zonas difíciles.
Los orígenes volcánicos de la isla han dejado como herencia terrenos de tobas y rocas volcánicas ricas en sustancias minerales, muy adecuados para la viticultura. El clima es mediterráneo, con veranos cálidos y secos, mitigados solo por las brisas del mar. Casa d’Ambra gestiona una cooperativa compuesta por más de cien pequeños cultivadores ischitanos, que cultivan directamente sus pequeñas propiedades y luego entregan las uvas a la bodega. En pleno respeto de la antigua historia del territorio, en la isla se cultivan las variedades locales: Biancolella, Forastera, Falangnina, Uvarilla Greco, Malvasia di Candia y Trebbiano para los blancos; Piedirosso y Guarnaccia para los tintos. En 1995, la bodega también creó un campo experimental para la recuperación de antiguas variedades de uva que casi han desaparecido como: Guarnaccello, Coda Cavallo, Streppa rossa, Rillottola, el Don Lunardo, Catalanesca, Uva romana, Uva procidana, y Uva coglionara.
Casa d’Ambra, durante más de un siglo, representa el vino de la isla de Ischia. La más grande de las islas flegreas, que salpica el maravilloso panorama del golfo de Nápoles, es tierra de antiguas tradiciones. En el siglo VIII a.C., los colonos griegos fundaron en la isla el primer puerto de la colonización que llevó a la creación de la Magna Grecia. Con los primeros colonos helénicos, llegó a Ischia también la cultura de la vid, que aún hoy es un recurso importante de la economía agrícola local. Desde 1888, la familia d’Ambra transmite, de generación en generación, el amor por esta tierra y por los viñedos. Aún hoy representa la realidad más importante de la isla y produce una gama de etiquetas que permiten apreciar las excelencias de esta antigua tierra.
La cultura vitivinícola ischitana, que en su momento fue muy exuberante, ha sufrido una fuerte reducción en los años 60. El desarrollo del turismo ha llevado al abandono progresivo de la viña en favor de las actividades comerciales y a la pérdida de aproximadamente dos mil hectáreas de viñedos, para convertirlas en terrenos edificables. Las pocas viñas restantes representan un valioso patrimonio que debe ser protegido y preservado. Casa d’Ambra siempre ha estado comprometida con el recupero y restauración de los viñedos históricos de la isla, con el objetivo de continuar las antiguas tradiciones. Las viñas están situadas en terrazas y empinadas laderas con maravillosas vistas al mar, que desde la costa ascienden hasta casi 1.000 metros. Se trata de una viticultura difícil y laboriosa, que necesita de trabajos y cosechas manuales en zonas difíciles.
Los orígenes volcánicos de la isla han dejado como herencia terrenos de tobas y rocas volcánicas ricas en sustancias minerales, muy adecuados para la viticultura. El clima es mediterráneo, con veranos cálidos y secos, mitigados solo por las brisas del mar. Casa d’Ambra gestiona una cooperativa compuesta por más de cien pequeños cultivadores ischitanos, que cultivan directamente sus pequeñas propiedades y luego entregan las uvas a la bodega. En pleno respeto de la antigua historia del territorio, en la isla se cultivan las variedades locales: Biancolella, Forastera, Falangnina, Uvarilla Greco, Malvasia di Candia y Trebbiano para los blancos; Piedirosso y Guarnaccia para los tintos. En 1995, la bodega también creó un campo experimental para la recuperación de antiguas variedades de uva que casi han desaparecido como: Guarnaccello, Coda Cavallo, Streppa rossa, Rillottola, el Don Lunardo, Catalanesca, Uva romana, Uva procidana, y Uva coglionara.







