Meaterra
Meaterra es una realidad vitivinícola artesanal comprometida con la valorización de la expresión más genuina del territorio de Marsala, sede de la bodega. El alma de la bodega es Antonino Barraco, conocido como “Nino”, viticultor que desde 2004 produce vinos territoriales en Contrada Bausa, a 20 minutos al noreste del municipio de Marsala. En contraposición a la producción de la zona, centrada en los vinos fortificados, Nino decidió adoptar una visión ancestral del vino, recuperando tradiciones antiguas y variedades de uva que en la zona habían sido casi olvidadas. Su actividad comenzó con la unión de los viñedos familiares, dedicados a la producción de vino durante generaciones, y los de su esposa, que lo acompaña en su aventura desde hace más de 20 años.
La superficie cultivada de la finca Meaterra se extiende sobre 12 hectáreas, completamente gestionadas bajo un régimen biológico certificado. Las plantas, expuestas a los fuertes vientos cálidos que atraviesan el territorio, tienen hasta 50 años de edad y se asientan sobre suelos arenosos, a una altitud que va desde el nivel del mar hasta los 120 metros sobre el nivel del mar. Con base en estos parámetros ambientales, Antonino Barraco cría exclusivamente variedades tradicionales sicilianas, como Catarratto, Grillo, Zibibbo, Pignatello y Nero d’Avola. La vendimia se realiza rigurosamente a mano y en bodega las fermentaciones se confían a la exclusiva intervención de levaduras autóctonas, utilizando solo acero como recipiente vinario, con el fin de no alterar la identidad del territorio y de las variedades de uva de origen. Además, el uso de sulfitos se reduce al mínimo necesario y se excluyen las operaciones de clarificación o filtración. Para los refermentados en botella se aplica la técnica del Método Ancestral, que consiste en embotellar el mosto-vino cuando el proceso fermentativo aún no ha terminado del todo, de modo que se realice la ligera efervescencia directamente en la botella, sin la adición de azúcares exógenos.
Los vinos de Meaterra destacan por su carácter salino y marino, de gran impacto y personalidad, fruto de la filosofía de Antonino basada en la exaltación del rostro más auténtico del territorio.
Meaterra es una realidad vitivinícola artesanal comprometida con la valorización de la expresión más genuina del territorio de Marsala, sede de la bodega. El alma de la bodega es Antonino Barraco, conocido como “Nino”, viticultor que desde 2004 produce vinos territoriales en Contrada Bausa, a 20 minutos al noreste del municipio de Marsala. En contraposición a la producción de la zona, centrada en los vinos fortificados, Nino decidió adoptar una visión ancestral del vino, recuperando tradiciones antiguas y variedades de uva que en la zona habían sido casi olvidadas. Su actividad comenzó con la unión de los viñedos familiares, dedicados a la producción de vino durante generaciones, y los de su esposa, que lo acompaña en su aventura desde hace más de 20 años.
La superficie cultivada de la finca Meaterra se extiende sobre 12 hectáreas, completamente gestionadas bajo un régimen biológico certificado. Las plantas, expuestas a los fuertes vientos cálidos que atraviesan el territorio, tienen hasta 50 años de edad y se asientan sobre suelos arenosos, a una altitud que va desde el nivel del mar hasta los 120 metros sobre el nivel del mar. Con base en estos parámetros ambientales, Antonino Barraco cría exclusivamente variedades tradicionales sicilianas, como Catarratto, Grillo, Zibibbo, Pignatello y Nero d’Avola. La vendimia se realiza rigurosamente a mano y en bodega las fermentaciones se confían a la exclusiva intervención de levaduras autóctonas, utilizando solo acero como recipiente vinario, con el fin de no alterar la identidad del territorio y de las variedades de uva de origen. Además, el uso de sulfitos se reduce al mínimo necesario y se excluyen las operaciones de clarificación o filtración. Para los refermentados en botella se aplica la técnica del Método Ancestral, que consiste en embotellar el mosto-vino cuando el proceso fermentativo aún no ha terminado del todo, de modo que se realice la ligera efervescencia directamente en la botella, sin la adición de azúcares exógenos.
Los vinos de Meaterra destacan por su carácter salino y marino, de gran impacto y personalidad, fruto de la filosofía de Antonino basada en la exaltación del rostro más auténtico del territorio.







