Podere Castellinuzza
En el corazón de Chianti Classico, entre las colinas inmaculadas de Lamole, se encuentra Podere Castellinuzza, una pequeña empresa agrícola biológica dirigida por la familia Coccia durante generaciones. La finca, situada en la localidad de Castellinuzza, se extiende por aproximadamente 9 hectáreas, de las cuales 3,5 están dedicadas a los viñedos, 2 a los olivos y el resto cubierto por un sugestivo bosque de castaños. La historia de esta realidad tiene sus raíces en el arrendamiento: en 1962, con gran coraje y visión, la familia Coccia compró los terrenos en los que trabajaba desde principios del siglo XX, transformando un vínculo laboral en un proyecto de vida. La empresa está hoy perfectamente integrada en el paisaje y en la tradición del Chianti Classico, una de las denominaciones más importantes e históricas de Italia, y representa un ejemplo auténtico de cómo se puede hacer viticultura con respeto, dedicación y amor por la tierra.
El viticultor y alma de la finca es Paolo Coccia, figura histórica con más de setenta cosechas a sus espaldas y profundo conocedor del territorio de Lamole. A su lado trabaja su hija Serena, quien lo acompaña en todas las fases de la producción, junto a una familiatoda femenina que enriquece la empresa con pasión y competencias diversas. Los viñedos se encuentran a una altitud comprendida entre los 550 y 600 metros sobre el nivel del mar, en una zona que goza de condiciones climáticas ideales para resaltar los aromas, la elegancia y la finura de los vinos. Los terrenos están constituidos principalmente por Macigno del Chianti, una arenisca compacta con trazas de silicio, que contribuye de manera única al perfil aromático y a la longevidad de los vinos. Aquí se encuentran vides antiquísimas, algunas de las cuales alcanzan los 150 años y son incluso prefillossera, una rareza absoluta en el panorama vitivinícola italiano. La vinificación se lleva a cabo con respeto por la naturaleza: fermentaciones espontáneas con levaduras autóctonas en cubas de cemento vitrificado e intervenciones mínimas en bodega, para dejar que el vino exprese en pureza el carácter del territorio.
Entre los vinos más representativos de Podere Castellinuzza destaca el Chianti Classico, un Sangiovese de Lamole de altura, fresco y tenso, con una bonita fruta en evidencia y un retrogusto que recuerda la cáscara de naranja y grafito. Las vides, distribuidas en pequeños terrenos en terrazas inmersos enun paisaje de iris, violetas, fresas silvestres y bosques de castaños, se comportan como verdaderos cru, cada uno con su propia identidad. El área está particularmente vocacionada también por motivos históricos y espirituales: el Monte San Michele, cuyas laderas albergan la finca, se encuentra a lo largo de la denominada Linea Sacra di San Michele Arcangelo, un alineamiento geográfico que une siete santuarios europeos dedicados al arcángel. Una curiosidad que añade encanto y misterio a este rincón de Toscana, donde la espiritualidad del lugar se refleja en el trabajo diario y en la profundidad de los vinos. Podere Castellinuzza representa una pequeña joya del Chianti Classico, capaz de conjugar historia, territorio y autenticidad en cada botella.
En el corazón de Chianti Classico, entre las colinas inmaculadas de Lamole, se encuentra Podere Castellinuzza, una pequeña empresa agrícola biológica dirigida por la familia Coccia durante generaciones. La finca, situada en la localidad de Castellinuzza, se extiende por aproximadamente 9 hectáreas, de las cuales 3,5 están dedicadas a los viñedos, 2 a los olivos y el resto cubierto por un sugestivo bosque de castaños. La historia de esta realidad tiene sus raíces en el arrendamiento: en 1962, con gran coraje y visión, la familia Coccia compró los terrenos en los que trabajaba desde principios del siglo XX, transformando un vínculo laboral en un proyecto de vida. La empresa está hoy perfectamente integrada en el paisaje y en la tradición del Chianti Classico, una de las denominaciones más importantes e históricas de Italia, y representa un ejemplo auténtico de cómo se puede hacer viticultura con respeto, dedicación y amor por la tierra.
El viticultor y alma de la finca es Paolo Coccia, figura histórica con más de setenta cosechas a sus espaldas y profundo conocedor del territorio de Lamole. A su lado trabaja su hija Serena, quien lo acompaña en todas las fases de la producción, junto a una familiatoda femenina que enriquece la empresa con pasión y competencias diversas. Los viñedos se encuentran a una altitud comprendida entre los 550 y 600 metros sobre el nivel del mar, en una zona que goza de condiciones climáticas ideales para resaltar los aromas, la elegancia y la finura de los vinos. Los terrenos están constituidos principalmente por Macigno del Chianti, una arenisca compacta con trazas de silicio, que contribuye de manera única al perfil aromático y a la longevidad de los vinos. Aquí se encuentran vides antiquísimas, algunas de las cuales alcanzan los 150 años y son incluso prefillossera, una rareza absoluta en el panorama vitivinícola italiano. La vinificación se lleva a cabo con respeto por la naturaleza: fermentaciones espontáneas con levaduras autóctonas en cubas de cemento vitrificado e intervenciones mínimas en bodega, para dejar que el vino exprese en pureza el carácter del territorio.
Entre los vinos más representativos de Podere Castellinuzza destaca el Chianti Classico, un Sangiovese de Lamole de altura, fresco y tenso, con una bonita fruta en evidencia y un retrogusto que recuerda la cáscara de naranja y grafito. Las vides, distribuidas en pequeños terrenos en terrazas inmersos enun paisaje de iris, violetas, fresas silvestres y bosques de castaños, se comportan como verdaderos cru, cada uno con su propia identidad. El área está particularmente vocacionada también por motivos históricos y espirituales: el Monte San Michele, cuyas laderas albergan la finca, se encuentra a lo largo de la denominada Linea Sacra di San Michele Arcangelo, un alineamiento geográfico que une siete santuarios europeos dedicados al arcángel. Una curiosidad que añade encanto y misterio a este rincón de Toscana, donde la espiritualidad del lugar se refleja en el trabajo diario y en la profundidad de los vinos. Podere Castellinuzza representa una pequeña joya del Chianti Classico, capaz de conjugar historia, territorio y autenticidad en cada botella.






