Malaparte
A través de expresiones de carácter artesanal y ligeramente funky, bodega Malaparte pretende mostrar el rostro vitícola más espontáneo de Cuéllar, un municipio español situado en la parte oriental de la comunidad autónoma de Castilla y León. El sueño de Mariano de Frutos de producir su vino comenzó a hacerse realidad en 1996 con la compra de las primeras 3.5 hectáreas de viejos viñedos de Tempranillo en la zona que antaño cultivaban sus antepasados. Mariano ha sido uno de los primeros en creer en este territorio vitivinícola promoviendo su recuperación y con la comercialización de la primera etiqueta en 2004, el sueño se convirtió en realidad. La actual estructura que alberga la bodega fue construida en 2007 según un estilo funcional y se divide en tres partes diferentes: un local destinado a la vinificación, una sala destinada al envejecimiento de los vinos y un ambiente destinado a los acabados finales.
La realidad productiva española Malaparte consta de 5.5 hectáreas de superficie vitícola, conducidas siguiendo los principios de la agricultura biológica y adoptando técnicas que promueven la fertilidad del terreno, como el inerbamiento espontáneo. Las vides, situadas a 900 metros sobre el nivel del mar, se asientan sobre suelos calcáreos caracterizados por una abundante presencia de arena y se benefician de importantes oscilaciones térmicas entre el día y la noche. Las variedades cultivadas por la bodega incluyen Tempranillo, Syrah, Moscato y Grenache, esta última proveniente de cepas de aproximadamente 75 años de edad, pero también Albillo, Jerez, Verdejo y Huerta del Rey. Los recipientes utilizados por la bodega incluyen tanques de acero inoxidable refrigerados, ánforas de terracota y barricas de roble, tanto francés como americano, donde los vinos toman forma.
En 2013, Malaparte dio inicio al proyecto llamado “uvas nómadas”, nacido con la idea de producir interpretaciones de diferentes variedades tradicionales seleccionadas de diversas zonas de Castilla y León, financiado por una recaudación de fondos. La producción de la bodega es variada y peculiar, con etiquetas atractivas no solo en el contenido, sino también en el nombre y el embalaje. Cabe mencionar el vino blanco de estilo oxidativo ‘Ox’, madurado en damajuanas de vidrio dejadas al exterior bajo la acción del clima castellano.
A través de expresiones de carácter artesanal y ligeramente funky, bodega Malaparte pretende mostrar el rostro vitícola más espontáneo de Cuéllar, un municipio español situado en la parte oriental de la comunidad autónoma de Castilla y León. El sueño de Mariano de Frutos de producir su vino comenzó a hacerse realidad en 1996 con la compra de las primeras 3.5 hectáreas de viejos viñedos de Tempranillo en la zona que antaño cultivaban sus antepasados. Mariano ha sido uno de los primeros en creer en este territorio vitivinícola promoviendo su recuperación y con la comercialización de la primera etiqueta en 2004, el sueño se convirtió en realidad. La actual estructura que alberga la bodega fue construida en 2007 según un estilo funcional y se divide en tres partes diferentes: un local destinado a la vinificación, una sala destinada al envejecimiento de los vinos y un ambiente destinado a los acabados finales.
La realidad productiva española Malaparte consta de 5.5 hectáreas de superficie vitícola, conducidas siguiendo los principios de la agricultura biológica y adoptando técnicas que promueven la fertilidad del terreno, como el inerbamiento espontáneo. Las vides, situadas a 900 metros sobre el nivel del mar, se asientan sobre suelos calcáreos caracterizados por una abundante presencia de arena y se benefician de importantes oscilaciones térmicas entre el día y la noche. Las variedades cultivadas por la bodega incluyen Tempranillo, Syrah, Moscato y Grenache, esta última proveniente de cepas de aproximadamente 75 años de edad, pero también Albillo, Jerez, Verdejo y Huerta del Rey. Los recipientes utilizados por la bodega incluyen tanques de acero inoxidable refrigerados, ánforas de terracota y barricas de roble, tanto francés como americano, donde los vinos toman forma.
En 2013, Malaparte dio inicio al proyecto llamado “uvas nómadas”, nacido con la idea de producir interpretaciones de diferentes variedades tradicionales seleccionadas de diversas zonas de Castilla y León, financiado por una recaudación de fondos. La producción de la bodega es variada y peculiar, con etiquetas atractivas no solo en el contenido, sino también en el nombre y el embalaje. Cabe mencionar el vino blanco de estilo oxidativo ‘Ox’, madurado en damajuanas de vidrio dejadas al exterior bajo la acción del clima castellano.











