Stefano Farina
En el corazón de la tradición vitivinícola italiana, la bodega Stefano Farina cuenta una historia que comienza en 1939, cuando el fundador tuvo el coraje de transformar su pasión en un proyecto concreto, a pesar de las incertidumbres de una época marcada por la guerra. De una simple trattoria familiar, donde el vino empezaba a conquistar más atención que la comida, nació una aventura destinada a crecer mucho más allá de las murallas de Erba, que pronto se convirtió en un centro vital para hijos, nietos y bisnietos. Cada paso generacional ha añadido nuevas energías y visiones, transformando la empresa de una pequeña realidad local a un grupo enológico capaz de representar tres regiones símbolo de la viticultura nacional: Piemonte, Toscana y Puglia. Esta evolución, construida paso a paso, aún guarda hoy el espíritu original, hecho de pasión incansable, amor por la tierra y deseo de compartir.
Dolcetto y Barbera, expresiones intensas de un territorio único. En Toscana, el Sangiovese domina los viñedos de Panzano y del Casentino, regalando Chianti Classico y tintos de fuerte identidad. En Puglia, el sol de Salento acoge al Primitivo y a otras variedades mediterráneas, capaces de contar aromas y calidez de una tierra que mira al mar. Cada finca ha sido elegida por su vocación natural, con un enfoque agronómico atento al equilibrio entre suelo y vid. En la bodega, tradición y técnicas modernas dialogan para exaltar la pureza de las uvas, dando vida a vinos que no son simples productos, sino narraciones líquidas de paisajes, culturas e historias familiares.compartir.En el corazón de la tradición vitivinícola italiana, la bodega Stefano Farina cuenta una historia que comienza en 1939, cuando el fundador tuvo el coraje de transformar su pasión en un proyecto concreto, a pesar de las incertidumbres de una época marcada por la guerra. De una simple trattoria familiar, donde el vino empezaba a conquistar más atención que la comida, nació una aventura destinada a crecer mucho más allá de las murallas de Erba, que pronto se convirtió en un centro vital para hijos, nietos y bisnietos. Cada paso generacional ha añadido nuevas energías y visiones, transformando la empresa de una pequeña realidad local a un grupo enológico capaz de representar tres regiones símbolo de la viticultura nacional: Piemonte, Toscana y Puglia. Esta evolución, construida paso a paso, aún guarda hoy el espíritu original, hecho de pasión incansable, amor por la tierra y deseo de compartir.
Dolcetto y Barbera, expresiones intensas de un territorio único. En Toscana, el Sangiovese domina los viñedos de Panzano y del Casentino, regalando Chianti Classico y tintos de fuerte identidad. En Puglia, el sol de Salento acoge al Primitivo y a otras variedades mediterráneas, capaces de contar aromas y calidez de una tierra que mira al mar. Cada finca ha sido elegida por su vocación natural, con un enfoque agronómico atento al equilibrio entre suelo y vid. En la bodega, tradición y técnicas modernas dialogan para exaltar la pureza de las uvas, dando vida a vinos que no son simples productos, sino narraciones líquidas de paisajes, culturas e historias familiares.compartir.









