Tenuta di Castellaro
La Tenuta di Castellaro tiene su sede en la localidad de Quattropani, el pueblo más alto de la isla de Lipari. El propietario de la tenuta es Massimo Lentsch, un empresario de Bérgamo que, enamorado de Sicilia y del vino siciliano, ya producía vino en Ragusa, pero tras unas vacaciones en Lipari, intuyó la alta potencialidad de este terroir y creó esta nueva empresa. La tenuta se compone de diferentes parcelas repartidas por toda la isla: Vigna Maggiore, Lisca, Lisca Alta, Caolino y Gelso son las principales. La superficie mayor se encuentra en la localidad de Castellaro y de esta viña toma su nombre la Tenuta. Se trata en total de una veintena de hectáreas, situadas en localidades escarpadas, desde donde se disfruta de un panorama impresionante sobre las otras islas del archipiélago, pero solo nueve de las cuales hoy están plantadas.
Un evento muy importante fue el afortunado encuentro de Massimo con el enólogo Salvo Foti, fundador del Consorzio dei Vigneri, que ha puesto su experiencia de muchos años en la producción de vinos en las Eolias al servicio de la nueva bodega. El objetivo del Consorzio dei Vigneri es el de producir vinos de excelencia en pleno respeto de la naturaleza y de las tradiciones isleñas, como por ejemplo el cultivo en vaso de las plantas con un tutor de madera de castaño, que se transmite en esta isla desde la antigüedad.
En 2013, después de cuatro años de trabajo, se inauguró la bodega de la Tenuta en Lipari, con una solemne ceremonia a la que, además de las autoridades locales, asistió también una delegación de operadores japoneses. Es la bodega más grande de las Eolias, modernísima con un impacto ambiental muy bajo, totalmente orientada a la producción natural del vino, donde el proceso de vinificación ocurre por simple caída, sin ayuda de bombas, donde los mostos fermentan sobre levaduras autóctonas y donde el enfriamiento se obtiene de manera natural a través de una torre de viento y otras energías alternativas naturales.
en los terrenos de origen volcánico ricos en pómez y obsidiana han encontrado un hábitat excepcionalmente favorable variedades de uva como la Malvasia di Lipari, el Corinto, el Carricante, el Nero d'Avola y otras variedades autóctonas y los vinos producidos, casi un homenaje aLa Tenuta di Castellaro tiene su sede en la localidad de Quattropani, el pueblo más alto de la isla de Lipari. El propietario de la tenuta es Massimo Lentsch, un empresario de Bérgamo que, enamorado de Sicilia y del vino siciliano, ya producía vino en Ragusa, pero tras unas vacaciones en Lipari, intuyó la alta potencialidad de este terroir y creó esta nueva empresa. La tenuta se compone de diferentes parcelas repartidas por toda la isla: Vigna Maggiore, Lisca, Lisca Alta, Caolino y Gelso son las principales. La superficie mayor se encuentra en la localidad de Castellaro y de esta viña toma su nombre la Tenuta. Se trata en total de una veintena de hectáreas, situadas en localidades escarpadas, desde donde se disfruta de un panorama impresionante sobre las otras islas del archipiélago, pero solo nueve de las cuales hoy están plantadas.
Un evento muy importante fue el afortunado encuentro de Massimo con el enólogo Salvo Foti, fundador del Consorzio dei Vigneri, que ha puesto su experiencia de muchos años en la producción de vinos en las Eolias al servicio de la nueva bodega. El objetivo del Consorzio dei Vigneri es el de producir vinos de excelencia en pleno respeto de la naturaleza y de las tradiciones isleñas, como por ejemplo el cultivo en vaso de las plantas con un tutor de madera de castaño, que se transmite en esta isla desde la antigüedad.
En 2013, después de cuatro años de trabajo, se inauguró la bodega de la Tenuta en Lipari, con una solemne ceremonia a la que, además de las autoridades locales, asistió también una delegación de operadores japoneses. Es la bodega más grande de las Eolias, modernísima con un impacto ambiental muy bajo, totalmente orientada a la producción natural del vino, donde el proceso de vinificación ocurre por simple caída, sin ayuda de bombas, donde los mostos fermentan sobre levaduras autóctonas y donde el enfriamiento se obtiene de manera natural a través de una torre de viento y otras energías alternativas naturales.
en los terrenos de origen volcánico ricos en pómez y obsidiana han encontrado un hábitat excepcionalmente favorable variedades de uva como la Malvasia di Lipari, el Corinto, el Carricante, el Nero d'Avola y otras variedades autóctonas y los vinos producidos, casi un homenaje a
















