Tenuta Lenzini
La Tenuta Lenzini es una bodega biodinámica situada en las Colinas Lucchesi, en la localidad de Gragnano, y gestionada por la pareja Benedetta Tronci y Michele Guarino. Su aventura comienza en 2007, cuando Benedetta hereda de su abuelo Franco Lenzini la finca familiar e inaugura un camino de conversión a la agricultura biodinámica, con el objetivo de perseguir de manera coherente una filosofía productiva en la que "el impacto del hombre se vuelve inexistente y donde la naturaleza toma forma y sustancia".
La Tenuta Lenzini está compuesta por 22 hectáreas de terreno que rodean la villa principal, con viñedos de alta densidad de plantación dispuestos en anfiteatro que se extienden por un total de 13 hectáreas. Esta propiedad tiene una historia antigua que se remonta al siglo XVI, cuando era poseída por los cónyuges Arnolfini, famosos por haber sido retratados en el célebre lienzo del pintor Van Eyck. Las variedades cultivadas son en su mayoría internacionales, con Merlot, Syrah, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon a la cabeza, seguidas de Vermentino y Sauvignon. En el viñedo no se realizan fertilizaciones y, coherentemente con el enfoque biodinámico, los tratamientos están limitados a cobre y azufre en cantidades muy pequeñas y preparados vegetales. En la bodega, las fermentaciones ocurren espontáneamente con levaduras indígenas, el uso de sulfitos está limitado a lo estrictamente necesario y los afinamientos se realizan en acero, cemento o en viejos barriles.
Los vinos de la Tenuta Lenzini son el resultado de una ecuación simple y clara que guía todas las decisiones productivas: uva = vino. Se trata de expresiones territoriales e identitarias, que en la intención de Benedetta y Michele deben ser "fácilmente legibles", es decir, claramente atribuibles a las peculiaridades del territorio y a la tierra. Este enfoque es definido por la pareja como "viticultura razonada" o "enología emocional" y se traduce en una filosofía productiva que busca resaltar las características del terroir en lugar del estilo del enólogo. Autenticidad, verdad y pasión por la naturaleza son las palabras clave que sustentan una producción realmente interesante que está generando mucho interés, generando importantes consensos por parte de la crítica y de los aficionados.
La Tenuta Lenzini es una bodega biodinámica situada en las Colinas Lucchesi, en la localidad de Gragnano, y gestionada por la pareja Benedetta Tronci y Michele Guarino. Su aventura comienza en 2007, cuando Benedetta hereda de su abuelo Franco Lenzini la finca familiar e inaugura un camino de conversión a la agricultura biodinámica, con el objetivo de perseguir de manera coherente una filosofía productiva en la que "el impacto del hombre se vuelve inexistente y donde la naturaleza toma forma y sustancia".
La Tenuta Lenzini está compuesta por 22 hectáreas de terreno que rodean la villa principal, con viñedos de alta densidad de plantación dispuestos en anfiteatro que se extienden por un total de 13 hectáreas. Esta propiedad tiene una historia antigua que se remonta al siglo XVI, cuando era poseída por los cónyuges Arnolfini, famosos por haber sido retratados en el célebre lienzo del pintor Van Eyck. Las variedades cultivadas son en su mayoría internacionales, con Merlot, Syrah, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon a la cabeza, seguidas de Vermentino y Sauvignon. En el viñedo no se realizan fertilizaciones y, coherentemente con el enfoque biodinámico, los tratamientos están limitados a cobre y azufre en cantidades muy pequeñas y preparados vegetales. En la bodega, las fermentaciones ocurren espontáneamente con levaduras indígenas, el uso de sulfitos está limitado a lo estrictamente necesario y los afinamientos se realizan en acero, cemento o en viejos barriles.
Los vinos de la Tenuta Lenzini son el resultado de una ecuación simple y clara que guía todas las decisiones productivas: uva = vino. Se trata de expresiones territoriales e identitarias, que en la intención de Benedetta y Michele deben ser "fácilmente legibles", es decir, claramente atribuibles a las peculiaridades del territorio y a la tierra. Este enfoque es definido por la pareja como "viticultura razonada" o "enología emocional" y se traduce en una filosofía productiva que busca resaltar las características del terroir en lugar del estilo del enólogo. Autenticidad, verdad y pasión por la naturaleza son las palabras clave que sustentan una producción realmente interesante que está generando mucho interés, generando importantes consensos por parte de la crítica y de los aficionados.













