Zymé
La bodega Zymé nace en una antigua cantera de arenisca que data del 1400 d.C., en San Pietro in Carlano, en el corazón de la Valpolicella Classica, sobre las bases de la cultura vitivinícola de esta zona. Su propietario y enólogo visionario, Celestino Gaspari, después de haber pasado su infancia en los viñedos de sus padres y tras haber adquirido experiencia en el arte del vino con su futuro suegro Giuseppe Quintarelli, ha desarrollado una filosofía, una ética, una cultura fundamentada en los pilares de la sostenibilidad de la producción y la excelencia del resultado. Forman parte de la colección Zymé tanto grandes clásicos, el Valpolicella, el Amarone, como sorprendentes invenciones, el Kairos, el From Black to White, todas creaciones que impactan desde el primer instante: en las botellas artísticas se encuentra la humilde y capaz intención de su autor de convertirlas en interpretaciones perfectas de un territorio, de una población, de antiguas tradiciones y técnicas artesanales “que – citando a Celestino – han hecho grande a la Valpolicella”.
Zymé no es un proyecto, pero una evolución constante, como simboliza la elección del nombre mismo: la palabra griega Zymé significa precisamente el ingrediente de la metamorfosis, la levadura. Sumergida en la roca, la bodega se eleva en tres niveles artísticos, diseñada por el arquitecto Moreno Zurlo en perfecto equilibrio con la idea de sostenibilidad de su enólogo: mientras en la profundidad silenciosa de la bodega fluye un río que lleva las aguas meteoríticas a la tierra, en la cima de los techos los paneles solares se cargan de la energía del sol.
La identidad territorial y el puro amor hacia la naturaleza son los principios desde los cuales se han tomado decisiones ambiciosas, como la revalorización de las antiguas variedades autóctonas cultivadas en nueve hectáreas de viñedo. Mirando desde arriba la bodega, se puede ver la forma pentagonal de la hoja de la vid, emblema del encuentro entre historia y naturaleza y símbolo de Zymé…A cada punta corresponde uno de los cinco elementos principales para la producción del vino: el hombre, la vid, la tierra, el sol y el agua.
La bodega Zymé nace en una antigua cantera de arenisca que data del 1400 d.C., en San Pietro in Carlano, en el corazón de la Valpolicella Classica, sobre las bases de la cultura vitivinícola de esta zona. Su propietario y enólogo visionario, Celestino Gaspari, después de haber pasado su infancia en los viñedos de sus padres y tras haber adquirido experiencia en el arte del vino con su futuro suegro Giuseppe Quintarelli, ha desarrollado una filosofía, una ética, una cultura fundamentada en los pilares de la sostenibilidad de la producción y la excelencia del resultado. Forman parte de la colección Zymé tanto grandes clásicos, el Valpolicella, el Amarone, como sorprendentes invenciones, el Kairos, el From Black to White, todas creaciones que impactan desde el primer instante: en las botellas artísticas se encuentra la humilde y capaz intención de su autor de convertirlas en interpretaciones perfectas de un territorio, de una población, de antiguas tradiciones y técnicas artesanales “que – citando a Celestino – han hecho grande a la Valpolicella”.
Zymé no es un proyecto, pero una evolución constante, como simboliza la elección del nombre mismo: la palabra griega Zymé significa precisamente el ingrediente de la metamorfosis, la levadura. Sumergida en la roca, la bodega se eleva en tres niveles artísticos, diseñada por el arquitecto Moreno Zurlo en perfecto equilibrio con la idea de sostenibilidad de su enólogo: mientras en la profundidad silenciosa de la bodega fluye un río que lleva las aguas meteoríticas a la tierra, en la cima de los techos los paneles solares se cargan de la energía del sol.
La identidad territorial y el puro amor hacia la naturaleza son los principios desde los cuales se han tomado decisiones ambiciosas, como la revalorización de las antiguas variedades autóctonas cultivadas en nueve hectáreas de viñedo. Mirando desde arriba la bodega, se puede ver la forma pentagonal de la hoja de la vid, emblema del encuentro entre historia y naturaleza y símbolo de Zymé…A cada punta corresponde uno de los cinco elementos principales para la producción del vino: el hombre, la vid, la tierra, el sol y el agua.











