Cantina Alchemica - Giorgio Mercandelli
La Cantina Alchemica, hasta hace unos años conocida como RiLUCE, es una realidad vitivinícola fuera de todo esquema. O mejor dicho, no existen fronteras ni barreras que contengan las posibilidades enológicas y la expresividad del gusto. Giorgio Mercandelli es el núcleo de la bodega, un productor valiente ya que ha decidido cultivar viñedos de más de cien años a través de un enfoque simple pero arduo. En los años ochenta, después de haber experimentado en la empresa de su padre con el régimen biológico y haber adoptado lo que prevén los dictados de la agricultura biodinámica, encontró su dimensión ideal en la filosofía biotica, convirtiéndose en un intérprete de la uva y de la memoria que conserva en sus granos, abandonando el uso de cualquier tipo de sustancia presente en los diversos tratamientos. El alquimista es el protagonista de la biotica. A través de su trabajo debe sacar a la luz las bellezas de la naturaleza, haciendo visible lo invisible. Así es como de la luz se llega al vino. A través de esta perspectiva también se encuentra el sentido de los orígenes, comunes tanto para el hombre como para la naturaleza.
La Cantina Alchemica de Giorgio Mercandelli se encuentra en Canneto Pavese, en el corazón del parque natural del valle del Recoaro, donde Giorgio y su compañera Sonia cuidan con esmero las colinas donde se encuentran las vides Barbera, Croatina y Uva Rara; mientras que para los blancos se utiliza principalmente Riesling. Entre las hileras se adoptan simplemente gestos y sentimientos de tal manera que se preserva el paisaje inmaculado en su forma más natural, convirtiéndolo en un espejo de la conciencia del hombre. Se premia la sola fuerza vital de la planta, sin afectar a ningún proceso. Un tipo de agricultura que se comprende mejor con el concepto de poder homeostático. Son los mismos microorganismos presentes en el subsuelo los que nutren y protegen la vid; los mismos mantienen una condición de estabilidad a través de un proceso de autorregulación, respondiendo a los cambios exógenos del propio ambiente. De uvas perfectamente sanas, capaces de conservar la armonía de su historia, se llega a un líquido puro y capaz de ir más allá cada límite. El nacimiento de los frutos proviene de las mismas fuerzas que transforman al hombre. El objetivo de Giorgio Mercandelli es obtener resultados evocadores, capaces de susurrar al paladar placer gustativo, yendo más allá de conceptos de terroir, variedades, conflictos y modas, haciendo vibrar el paladar, estimulado a través de las frecuencias que la naturaleza ha sugerido al fluido mismo, hechas de cada instante vivido entre cielo y tierra.
Los vinos de Giorgio Mercandelli son emociones líquidas, una experiencia personal, obtenidos del proceso alquímico iniciado dentro del racimo y traído a la luz por el vino biótico, capaz de reflejar esas mismas fuerzas impresas en la memoria de cada vid. Resultados líquidos capaces de adaptarse a cada alimento, sin desnaturalizarse y convirtiéndose en alimento mismo. La fermentación de las uvas, recogidas en un perfecto grado de maduración, se realiza con levaduras indígenas, dentro de recipientes inertes, de manera que no se desnaturalice la memoria del fruto y la luz encerrada en su interior. Las maceraciones adoptadas son muy largas, incluso hasta 120 días. Después de añosde crianza en botella, se activa el carácter dinámico y emerge la evolución de la memoria inherente en el líquido, recuperando el color perdido y recomponiendo los rasgos de su historia. El tiempo juega un papel protagónico, la evolución dura al menos de 5 a 7 años, durante los cuales se repiten las catas para evaluar cuándo poner las botellas en el mercado. También los mismos recipientes de vidrio han sido diseñados específicamente para poder preservar el contenido de choques térmicos, acústicos y vibracionales. Cada etiqueta se presenta en un color diferente y lleva una letra que remite a una frecuencia precisa del gusto. La elección es libre. Según qué emoción se quiera sentir y probar, se elegirá una botella y cada líquido, si se escucha con atención, sabrá captar el paladar, contando la historia fruto de su memoria. El objetivo es ir más allá del análisis organoléptico, hablando solo de estados de ánimo.
Encontrar las etiquetas de esta bodega es una experiencia del alma: la sinestesia. Lleva al degustador a redescubrir nuestras propiasorígenes yendo más allá de los conceptos de espacio y tiempo, a través de expresiones universales en las que está la misma fuerza creadora del mundo, capaz de hacerse conocer durante mucho tiempo. Son interpretaciones que iluminan el gusto!
La Cantina Alchemica, hasta hace unos años conocida como RiLUCE, es una realidad vitivinícola fuera de todo esquema. O mejor dicho, no existen fronteras ni barreras que contengan las posibilidades enológicas y la expresividad del gusto. Giorgio Mercandelli es el núcleo de la bodega, un productor valiente ya que ha decidido cultivar viñedos de más de cien años a través de un enfoque simple pero arduo. En los años ochenta, después de haber experimentado en la empresa de su padre con el régimen biológico y haber adoptado lo que prevén los dictados de la agricultura biodinámica, encontró su dimensión ideal en la filosofía biotica, convirtiéndose en un intérprete de la uva y de la memoria que conserva en sus granos, abandonando el uso de cualquier tipo de sustancia presente en los diversos tratamientos. El alquimista es el protagonista de la biotica. A través de su trabajo debe sacar a la luz las bellezas de la naturaleza, haciendo visible lo invisible. Así es como de la luz se llega al vino. A través de esta perspectiva también se encuentra el sentido de los orígenes, comunes tanto para el hombre como para la naturaleza.
La Cantina Alchemica de Giorgio Mercandelli se encuentra en Canneto Pavese, en el corazón del parque natural del valle del Recoaro, donde Giorgio y su compañera Sonia cuidan con esmero las colinas donde se encuentran las vides Barbera, Croatina y Uva Rara; mientras que para los blancos se utiliza principalmente Riesling. Entre las hileras se adoptan simplemente gestos y sentimientos de tal manera que se preserva el paisaje inmaculado en su forma más natural, convirtiéndolo en un espejo de la conciencia del hombre. Se premia la sola fuerza vital de la planta, sin afectar a ningún proceso. Un tipo de agricultura que se comprende mejor con el concepto de poder homeostático. Son los mismos microorganismos presentes en el subsuelo los que nutren y protegen la vid; los mismos mantienen una condición de estabilidad a través de un proceso de autorregulación, respondiendo a los cambios exógenos del propio ambiente. De uvas perfectamente sanas, capaces de conservar la armonía de su historia, se llega a un líquido puro y capaz de ir más allá cada límite. El nacimiento de los frutos proviene de las mismas fuerzas que transforman al hombre. El objetivo de Giorgio Mercandelli es obtener resultados evocadores, capaces de susurrar al paladar placer gustativo, yendo más allá de conceptos de terroir, variedades, conflictos y modas, haciendo vibrar el paladar, estimulado a través de las frecuencias que la naturaleza ha sugerido al fluido mismo, hechas de cada instante vivido entre cielo y tierra.
Los vinos de Giorgio Mercandelli son emociones líquidas, una experiencia personal, obtenidos del proceso alquímico iniciado dentro del racimo y traído a la luz por el vino biótico, capaz de reflejar esas mismas fuerzas impresas en la memoria de cada vid. Resultados líquidos capaces de adaptarse a cada alimento, sin desnaturalizarse y convirtiéndose en alimento mismo. La fermentación de las uvas, recogidas en un perfecto grado de maduración, se realiza con levaduras indígenas, dentro de recipientes inertes, de manera que no se desnaturalice la memoria del fruto y la luz encerrada en su interior. Las maceraciones adoptadas son muy largas, incluso hasta 120 días. Después de añosde crianza en botella, se activa el carácter dinámico y emerge la evolución de la memoria inherente en el líquido, recuperando el color perdido y recomponiendo los rasgos de su historia. El tiempo juega un papel protagónico, la evolución dura al menos de 5 a 7 años, durante los cuales se repiten las catas para evaluar cuándo poner las botellas en el mercado. También los mismos recipientes de vidrio han sido diseñados específicamente para poder preservar el contenido de choques térmicos, acústicos y vibracionales. Cada etiqueta se presenta en un color diferente y lleva una letra que remite a una frecuencia precisa del gusto. La elección es libre. Según qué emoción se quiera sentir y probar, se elegirá una botella y cada líquido, si se escucha con atención, sabrá captar el paladar, contando la historia fruto de su memoria. El objetivo es ir más allá del análisis organoléptico, hablando solo de estados de ánimo.
Encontrar las etiquetas de esta bodega es una experiencia del alma: la sinestesia. Lleva al degustador a redescubrir nuestras propiasorígenes yendo más allá de los conceptos de espacio y tiempo, a través de expresiones universales en las que está la misma fuerza creadora del mundo, capaz de hacerse conocer durante mucho tiempo. Son interpretaciones que iluminan el gusto!








