Muratori
Villa Crespia es una marca de Franciacorta creada por los hermanos Muratori con la intención de renovar las antiguas raíces de la tradición vitivinícola del territorio. El término Crespia data del periodo de la Alta Edad Media y se utilizaba para indicar el vino del año anterior, al que se le añadía mosto, racimos frescos y agua, para obtener un refermentado fresco. Una forma antigua y arcaica de realizar una segunda fermentación, proceso sobre el cual aún hoy se basa la producción de Franciacorta. La sede de la bodega está en Adro, pero la finca está dividida en muchas parcelas que se encuentran en diferentes zonas del territorio de la denominación, de modo que se puede contar con una amplia selección de vinos base en el momento de la creación de las cuvées.
El territorio de Franciacorta está formado por una amplia zona de colinas morénicas, formadas por el retroceso de los grandes glaciares alpinos, conectadas entre sí por lenguas fluvioglaciares y coluviones. A partir de los estudios de zonificación del territorio de los años 90, Villa Crespia ha querido dar voz a los seis paisajes diferentes de Franciacorta, con una gama de etiquetas que expresan el carácter auténtico de cada territorio. Una forma de interpretar y valorar las matices, con un proceso productivo que prevé la recolección y la vinificación separada de las uvas de cada zona. Villa Crespia propone así en pureza las peculiaridades de las diversas áreas: los depósitos finos y franco limosos del Brolese, los suelos de origen glacial y fluvial, gravosos y arcillosos de Novalia, los suelos de origen aluvial, medianamente arcillosos de los coluvios de Miolo, los terrenos morénicos de Numero Zero, los suelos arcillosos de los coluvios escalonados del Cisiolo y las zonas morénicas de alta colina ricas en guijarros del Cesonato.
La uniformidad de los procesos de vinificación permite apreciar mejor las diferencias entre los diversos territorios. Todos los trabajos se realizan en la bodega de Adro. El edificio es un moderno ejemplo de arquitectura, una verdadera casa del vino realizada en varios niveles, de modo que se utiliza la fuerza de gravedad para transferir uvas, mostos y vinos, sin usar bombas ni energía eléctrica. Además de tratar delicadamente la materia prima, la arquitectura por gravedad también permite un gran ahorro energético, haciendo que todo el ciclo productivo sea eco-sostenible.
Villa Crespia es una marca de Franciacorta creada por los hermanos Muratori con la intención de renovar las antiguas raíces de la tradición vitivinícola del territorio. El término Crespia data del periodo de la Alta Edad Media y se utilizaba para indicar el vino del año anterior, al que se le añadía mosto, racimos frescos y agua, para obtener un refermentado fresco. Una forma antigua y arcaica de realizar una segunda fermentación, proceso sobre el cual aún hoy se basa la producción de Franciacorta. La sede de la bodega está en Adro, pero la finca está dividida en muchas parcelas que se encuentran en diferentes zonas del territorio de la denominación, de modo que se puede contar con una amplia selección de vinos base en el momento de la creación de las cuvées.
El territorio de Franciacorta está formado por una amplia zona de colinas morénicas, formadas por el retroceso de los grandes glaciares alpinos, conectadas entre sí por lenguas fluvioglaciares y coluviones. A partir de los estudios de zonificación del territorio de los años 90, Villa Crespia ha querido dar voz a los seis paisajes diferentes de Franciacorta, con una gama de etiquetas que expresan el carácter auténtico de cada territorio. Una forma de interpretar y valorar las matices, con un proceso productivo que prevé la recolección y la vinificación separada de las uvas de cada zona. Villa Crespia propone así en pureza las peculiaridades de las diversas áreas: los depósitos finos y franco limosos del Brolese, los suelos de origen glacial y fluvial, gravosos y arcillosos de Novalia, los suelos de origen aluvial, medianamente arcillosos de los coluvios de Miolo, los terrenos morénicos de Numero Zero, los suelos arcillosos de los coluvios escalonados del Cisiolo y las zonas morénicas de alta colina ricas en guijarros del Cesonato.
La uniformidad de los procesos de vinificación permite apreciar mejor las diferencias entre los diversos territorios. Todos los trabajos se realizan en la bodega de Adro. El edificio es un moderno ejemplo de arquitectura, una verdadera casa del vino realizada en varios niveles, de modo que se utiliza la fuerza de gravedad para transferir uvas, mostos y vinos, sin usar bombas ni energía eléctrica. Además de tratar delicadamente la materia prima, la arquitectura por gravedad también permite un gran ahorro energético, haciendo que todo el ciclo productivo sea eco-sostenible.










