Barraco
Nino Barraco ve el vino a su manera. La suya, de hecho, es una interpretación singular basada en el diálogo con las vides y la tierra, que respeta y valora al máximo, según la tradición que le fue transmitida por su padre. Fermentaciones libres, maceraciones largas, operaciones de bodega fuera de todo esquema constituyen su identidad como intérprete del territorio y de las variedades de uva de este rincón de Sicilia. El carácter artesanal de la Cantina Barraco y de sus vinos está garantizado también por sus diminutas dimensiones y por el control exclusivo, por parte de Nino, de las prácticas agronómicas y enológicas fundamentales; solo de esta manera son posibles las continuas investigaciones y experimentaciones destinadas a alcanzar una interpretación del vino cada vez más fiel al lugar, al microclima y a la experiencia humana que lo producen. Precisamente por esto, Nino ha decidido centrarse en las variedades locales, como Grillo, Zibibbo, Nero d'Avola, Pignatello. Además, ha decidido iniciar un proyecto sobre el redescubrimiento de variedades locales.
«La idea empresarial no es la de un vino "perfecto", sino la de un vino reconocible por su personalidad, en el que las notas disonantes participan de manera contundente en su caracterización.
Para alcanzar tal objetivo se evita cuidadosamente la homogeneización provocada por la intervención de técnicos, confiando en la complejidad y variabilidad de la naturaleza». Estas son las palabras con las que Nino ama describir su trabajo y sus vinos: únicos y maravillosos ejemplos de un terroir increíble.
Nino Barraco ve el vino a su manera. La suya, de hecho, es una interpretación singular basada en el diálogo con las vides y la tierra, que respeta y valora al máximo, según la tradición que le fue transmitida por su padre. Fermentaciones libres, maceraciones largas, operaciones de bodega fuera de todo esquema constituyen su identidad como intérprete del territorio y de las variedades de uva de este rincón de Sicilia. El carácter artesanal de la Cantina Barraco y de sus vinos está garantizado también por sus diminutas dimensiones y por el control exclusivo, por parte de Nino, de las prácticas agronómicas y enológicas fundamentales; solo de esta manera son posibles las continuas investigaciones y experimentaciones destinadas a alcanzar una interpretación del vino cada vez más fiel al lugar, al microclima y a la experiencia humana que lo producen. Precisamente por esto, Nino ha decidido centrarse en las variedades locales, como Grillo, Zibibbo, Nero d'Avola, Pignatello. Además, ha decidido iniciar un proyecto sobre el redescubrimiento de variedades locales.
«La idea empresarial no es la de un vino "perfecto", sino la de un vino reconocible por su personalidad, en el que las notas disonantes participan de manera contundente en su caracterización.
Para alcanzar tal objetivo se evita cuidadosamente la homogeneización provocada por la intervención de técnicos, confiando en la complejidad y variabilidad de la naturaleza». Estas son las palabras con las que Nino ama describir su trabajo y sus vinos: únicos y maravillosos ejemplos de un terroir increíble.












