Casale del Giglio
Casale del Giglio es indiscutiblemente una de las realidades vitivinícolas más renombradas y bien arraigadas en el territorio laziale, precisamente en el Agro Pontino, en la provincia de Latina. Era 1967 cuando Dino Santarelli con visión, decidió invertir en esta zona que representaba en aquel momento un ambiente nuevo y virgen, todo por explorar, sobre todo desde el punto de vista vitivinícola.
Casale del Giglio se encuentra en Le Ferriere, cerca de la antigua ciudad de Satricum, a 50 kilómetros al sur de Roma y a poca distancia en línea recta del Mar Tirreno que, con sus brisas frescas y saladas, enriquece el perfil aromático de las uvas, acompañándolas hasta la completa maduración. Hoy esta realidad, símbolo del Lazio enológico en el mundo, cuenta con 164 hectáreas de viñedos en el área del Agro Pontino y una aprobación cada vez más viva y creciente tanto en el mercado nacional como internacional, testimoniada por los numerosos reconocimientos señalados por las principales guías del sector. La familia Santarelli, desde los años noventa, cuenta con la asesoría enológica de PaoloTiefenthaler, que ha emprendido un intenso proyecto de investigación y experimentación.
El objetivo que tiene a corazón Casale del Giglio en su línea de producción es el de valorar e interpretar las variedades alóctonas en el terroir laziale. Merlot y Petit Verdot de Burdeos, Petit Mansang de Gascuña y Viognier y Syrah del Valle del Ródano, estas uvas de aliento internacional se han adaptado perfectamente al terroir del Agro Pontino y a su microclima, influenciado positivamente por el Mar Tirreno. Los resultados alcanzados son sorprendentes y garantía estable de calidad, cosecha tras cosecha, capaces de transportar la mente del bebedor a regiones vinícolas lejanas, aunque permaneciendo anclados a la territorialidad laziale. Pero el proyecto de la familia Santarelli no se detiene aquí: también las variedades autóctonas de la región, en primer lugar el Bellone, tienen el mérito de ser tenidas en cuenta y exaltadas en su riqueza aromática. Las elecciones dirigidas en la base de la producción y la emprendeduría sabia y bien medida de la familia Santarelli transformada en vino por el arte enológicode Paolo Tiefenthaler, han permitido a Casale del Giglio afirmarse como punto de referencia de la región Lazio y a demostrarlo es su capilar difusión en la restauración capitolina, en las grandes distribuciones más cuidadas y en las mejores enotecas.
Casale del Giglio es indiscutiblemente una de las realidades vitivinícolas más renombradas y bien arraigadas en el territorio laziale, precisamente en el Agro Pontino, en la provincia de Latina. Era 1967 cuando Dino Santarelli con visión, decidió invertir en esta zona que representaba en aquel momento un ambiente nuevo y virgen, todo por explorar, sobre todo desde el punto de vista vitivinícola.
Casale del Giglio se encuentra en Le Ferriere, cerca de la antigua ciudad de Satricum, a 50 kilómetros al sur de Roma y a poca distancia en línea recta del Mar Tirreno que, con sus brisas frescas y saladas, enriquece el perfil aromático de las uvas, acompañándolas hasta la completa maduración. Hoy esta realidad, símbolo del Lazio enológico en el mundo, cuenta con 164 hectáreas de viñedos en el área del Agro Pontino y una aprobación cada vez más viva y creciente tanto en el mercado nacional como internacional, testimoniada por los numerosos reconocimientos señalados por las principales guías del sector. La familia Santarelli, desde los años noventa, cuenta con la asesoría enológica de PaoloTiefenthaler, que ha emprendido un intenso proyecto de investigación y experimentación.
El objetivo que tiene a corazón Casale del Giglio en su línea de producción es el de valorar e interpretar las variedades alóctonas en el terroir laziale. Merlot y Petit Verdot de Burdeos, Petit Mansang de Gascuña y Viognier y Syrah del Valle del Ródano, estas uvas de aliento internacional se han adaptado perfectamente al terroir del Agro Pontino y a su microclima, influenciado positivamente por el Mar Tirreno. Los resultados alcanzados son sorprendentes y garantía estable de calidad, cosecha tras cosecha, capaces de transportar la mente del bebedor a regiones vinícolas lejanas, aunque permaneciendo anclados a la territorialidad laziale. Pero el proyecto de la familia Santarelli no se detiene aquí: también las variedades autóctonas de la región, en primer lugar el Bellone, tienen el mérito de ser tenidas en cuenta y exaltadas en su riqueza aromática. Las elecciones dirigidas en la base de la producción y la emprendeduría sabia y bien medida de la familia Santarelli transformada en vino por el arte enológicode Paolo Tiefenthaler, han permitido a Casale del Giglio afirmarse como punto de referencia de la región Lazio y a demostrarlo es su capilar difusión en la restauración capitolina, en las grandes distribuciones más cuidadas y en las mejores enotecas.
















