Banfi
Banfi es una realidad cuyas raíces se hunden en el alma de dos hermanos italoamericanos, John y Harry Mariani. La bodega nace por su voluntad en Montalcino en 1978, con el deseo de dar vida a una finca moderna donde calidad, cantidad y tradición puedan convivir. Junto a los dos hermanos, al inicio de la aventura de los vinos Banfi, encontramos a Ezio Rivella, enólogo destacado en el panorama italiano, que desde el principio entendió las grandes potencialidades del proyecto llevado a cabo por John y Harry. Dos hermanos realmente enamorados del vino, tanto que en 1979 decidieron expandir sus fronteras, comprando en Piemonte la bodega Bruzzone. Hoy es dirigida por los primos James y Cristina, representantes de la tercera generación de la familia Mariani al frente de una realidad que cada año produce nada menos que 10 millones de botellas.
La finca del Castello Banfi es un verdadero imperio que se expande en Toscana por casi tres mil hectáreas, de las cuales un tercio se destina a la viticultura. Los viñedos, además de dentro del preciado terroir de Montalcino, se extienden también en interesantes zonas de la Maremma y del Chianti Classico. Un verdadero rompecabezas de suelos diferentes, cada uno con sus específicas conformaciones. Lo que une el trabajo en cada uno de los viñedos es el deseo de tener una cadena de producción sostenible. Precisamente por esto, por ejemplo, se utilizan botellas más ligeras, que permiten tener menos impacto en la cantidad de vidrio reciclado a utilizar y ahorrar energía en cada fase del transporte. De la misma manera, se presta mucha atención a la micro-irrigación, que permite ahorrar una cantidad notable de agua. Estamos hablando de sostenibilidad, pero no solo. También la investigación tiene su importancia para esta realidad productiva, que después de años de estudios sobre la selección clonal del Sangiovese y sobre la zonificación de cada viñedo, ha dedicado sus esfuerzos a la creación de tinajas dedicadas a la fermentación compuestas de acero y madera, para obtener lo mejor de ambos materiales. Una verdadera novedad en el mundo de la enología, que lleva el nombre de “Horizon”, y que permite a las diferentes variedades de uvas expresarse al máximo de sus potencialidades.
La bodega Banfi cada año realiza una amplia gama de productos que, desde la Maremma hasta el Chianti Classico, llegan a Montalcino, para luego despegar hacia Piemonte. Un conjunto de etiquetas que unen la tradición de diferentes territorios con la experiencia de la bodega, realizando botellas prestigiosas y siempre a la vanguardia. Para regalarles una noche dedicada a la calidad, se puede adentrar en ese terroir de donde todo tuvo origen, Montalcino: El Brunello Riserva “Poggio all’Oro” les hará entrar en una dimensión nada menos que onírica.
Banfi es una realidad cuyas raíces se hunden en el alma de dos hermanos italoamericanos, John y Harry Mariani. La bodega nace por su voluntad en Montalcino en 1978, con el deseo de dar vida a una finca moderna donde calidad, cantidad y tradición puedan convivir. Junto a los dos hermanos, al inicio de la aventura de los vinos Banfi, encontramos a Ezio Rivella, enólogo destacado en el panorama italiano, que desde el principio entendió las grandes potencialidades del proyecto llevado a cabo por John y Harry. Dos hermanos realmente enamorados del vino, tanto que en 1979 decidieron expandir sus fronteras, comprando en Piemonte la bodega Bruzzone. Hoy es dirigida por los primos James y Cristina, representantes de la tercera generación de la familia Mariani al frente de una realidad que cada año produce nada menos que 10 millones de botellas.
La finca del Castello Banfi es un verdadero imperio que se expande en Toscana por casi tres mil hectáreas, de las cuales un tercio se destina a la viticultura. Los viñedos, además de dentro del preciado terroir de Montalcino, se extienden también en interesantes zonas de la Maremma y del Chianti Classico. Un verdadero rompecabezas de suelos diferentes, cada uno con sus específicas conformaciones. Lo que une el trabajo en cada uno de los viñedos es el deseo de tener una cadena de producción sostenible. Precisamente por esto, por ejemplo, se utilizan botellas más ligeras, que permiten tener menos impacto en la cantidad de vidrio reciclado a utilizar y ahorrar energía en cada fase del transporte. De la misma manera, se presta mucha atención a la micro-irrigación, que permite ahorrar una cantidad notable de agua. Estamos hablando de sostenibilidad, pero no solo. También la investigación tiene su importancia para esta realidad productiva, que después de años de estudios sobre la selección clonal del Sangiovese y sobre la zonificación de cada viñedo, ha dedicado sus esfuerzos a la creación de tinajas dedicadas a la fermentación compuestas de acero y madera, para obtener lo mejor de ambos materiales. Una verdadera novedad en el mundo de la enología, que lleva el nombre de “Horizon”, y que permite a las diferentes variedades de uvas expresarse al máximo de sus potencialidades.
La bodega Banfi cada año realiza una amplia gama de productos que, desde la Maremma hasta el Chianti Classico, llegan a Montalcino, para luego despegar hacia Piemonte. Un conjunto de etiquetas que unen la tradición de diferentes territorios con la experiencia de la bodega, realizando botellas prestigiosas y siempre a la vanguardia. Para regalarles una noche dedicada a la calidad, se puede adentrar en ese terroir de donde todo tuvo origen, Montalcino: El Brunello Riserva “Poggio all’Oro” les hará entrar en una dimensión nada menos que onírica.


























