Firriato
Firriato, fundada en Paceco en 1978 por Salvatore Di Gaetano y Vinzia Novara, es una bodega que se basa en los principios de terroir, identidad y sicilianidad. Representa una de las realidades más importantes del vino siciliano y ha contribuido de manera determinante a la renacimiento de la viticultura de la isla, estableciendo fincas en tres territorios diferentes: el Agro Trapanese, la isla de Favignana y las laderas del Etna. Estos ambientes tan diferentes permiten a la empresa ofrecer una amplia gama de vinos de excelente calidad. La verdadera misión de la bodega es explorar el caleidoscopio del mundo agrícola siciliano, valorando tanto las variedades autóctonas como Nero d'Avola, Perricone, Catarratto, Grillo y Zibibbo, como variedades internacionales seleccionadas que se han adaptado al clima mediterráneo.
El enfoque agrícola de Firriato es científico y orientado al desarrollo sostenible: la bodega ha invertido en prácticas de vanguardia que ayudan a gestionar las más de 490 hectáreas de acuerdo con los principios de la agricultura biológica certificada. Los viñedos se extienden sobre terrenos diversificados: desde las colinas soleadas y arcillosas del trapanese, hasta la finca Calamoni de Favignana con sus brisas marinas y perfecta insolación, hasta la Tenuta Cavanera en el Etna, donde las vides crecen entre 650 y 950 metros sobre suelos volcánicos ricos en minerales. De particular valor es la parcela de viñedo pre-filossera, con plantas de edad media de más de 150 años, testimonio histórico de la viticultura siciliana y atestiguada por la Universidad de Palermo.
La bodega Firriato ha construido un camino virtuoso desde la uva hasta la botella, empleando técnicas de vanguardia aplicadas para respetar al máximo la autenticidad de las uvas. Las prácticas de vinificación están calibradas para exaltar las características peculiares de cada variedad y territorio: desde las notas salinas e yodadas de los vinos de Favignana, hasta la mineralidad y frescura de los vinos del Etna, pasando por la estructura y complejidad de los vinos trapaneses. A través de certificaciones de entidades externas y un monitoreo constante de las performances productivas, Firriato persigue la misión de traducir en la copa el patrimonio auténtico y la unicidad de los territorios sicilianos.
Firriato, fundada en Paceco en 1978 por Salvatore Di Gaetano y Vinzia Novara, es una bodega que se basa en los principios de terroir, identidad y sicilianidad. Representa una de las realidades más importantes del vino siciliano y ha contribuido de manera determinante a la renacimiento de la viticultura de la isla, estableciendo fincas en tres territorios diferentes: el Agro Trapanese, la isla de Favignana y las laderas del Etna. Estos ambientes tan diferentes permiten a la empresa ofrecer una amplia gama de vinos de excelente calidad. La verdadera misión de la bodega es explorar el caleidoscopio del mundo agrícola siciliano, valorando tanto las variedades autóctonas como Nero d'Avola, Perricone, Catarratto, Grillo y Zibibbo, como variedades internacionales seleccionadas que se han adaptado al clima mediterráneo.
El enfoque agrícola de Firriato es científico y orientado al desarrollo sostenible: la bodega ha invertido en prácticas de vanguardia que ayudan a gestionar las más de 490 hectáreas de acuerdo con los principios de la agricultura biológica certificada. Los viñedos se extienden sobre terrenos diversificados: desde las colinas soleadas y arcillosas del trapanese, hasta la finca Calamoni de Favignana con sus brisas marinas y perfecta insolación, hasta la Tenuta Cavanera en el Etna, donde las vides crecen entre 650 y 950 metros sobre suelos volcánicos ricos en minerales. De particular valor es la parcela de viñedo pre-filossera, con plantas de edad media de más de 150 años, testimonio histórico de la viticultura siciliana y atestiguada por la Universidad de Palermo.
La bodega Firriato ha construido un camino virtuoso desde la uva hasta la botella, empleando técnicas de vanguardia aplicadas para respetar al máximo la autenticidad de las uvas. Las prácticas de vinificación están calibradas para exaltar las características peculiares de cada variedad y territorio: desde las notas salinas e yodadas de los vinos de Favignana, hasta la mineralidad y frescura de los vinos del Etna, pasando por la estructura y complejidad de los vinos trapaneses. A través de certificaciones de entidades externas y un monitoreo constante de las performances productivas, Firriato persigue la misión de traducir en la copa el patrimonio auténtico y la unicidad de los territorios sicilianos.






















